Sobre mí

La realidad está llena de kawaii y de fuerza

Ya tenemos muchos medios que nos recuerdan la tristeza, el vacío, la miseria y la corrupción del mundo en que vivimos. Y aquellos que buscan comunicar algo positivo son menos publicitados, captan menos interés o están dirigidos a un público especializado.

Ya hay mucha gente dispuesta a vivir en pequeño, contentándose con la miseria que venden las letras cumbiamberas, los escándalos faranduleros de la tarde y los memes antifeministas.

Incluso así, la realidad está llena de kawaii y de fuerza. Si estás viviendo tus sueños, sabes a lo que me refiero. Y si ni siquiera los tienes… pues, quizá no lo sabes, o no lo recuerdas.

Shiny dreamer es, desde la humildad de mi habitación, un intento por demostrarle al mundo que la realidad tiene mucho más para ver, mostrar lo entretenido que es la gente, la cultura, la interacción, la naturaleza.

Es un proyecto que existe porque me gusta escribir, porque quiero compartir estas cosas con los demás. Siendo de este modo, aquí encontrarás artículos sobre aspectos poco vistos o poco discutidos de aquello que llamamos «de todo un poco».

Entre otros: polimatía, investigación, pensamiento crítico, secularización, enfoque de derechos, etc.

También compartiré muchas de las cosas que escribí para mí o para otras personas en los últimos diez o más años. Ya que soy de todo menos perfecto, ¿cuál es el roche?

¿Qué licencia tengo yo?

Ninguna. Aunque asistí a la universidad pública de mi ciudad para estudiar medicina humana, y colaboré con la Sociedad Científica de Estudiantes de Medicina de Ica en los últimos años, pero encontré que la medicina no me satisface.

Es que me gusta aprender un poco de todo, pues.

He tratado de extraer las mejores enseñanzas de las experiencias que he tenido.

En la escuela y en la academia tuve buenos profesores que me motivaron a profundizar en las matemáticas, la historia, la biología, la informática…

Como cualquier niño/a, vivía enamorado de los libros ilustrados, los dibujos animados y la música tradicional. Aprendí a tener una visión integral de la realidad a partir de aprender sobre aspectos diferentes de la realidad.

Mi paso por una universidad y por una sociedad científica me obligó a adquirir una formación avanzada en ciencias básicas, razonamiento clínico, metodología de la investigación y proceso editorial, entre otros.

Vale, no tengo más titulación que haber terminado la secundaria con las justas. En este momento estoy concentrado en desarrollar mi vocación de escritor y de convertir en realidad mis proyectos del pasado. Si es solo para adquirir un papel que me «acredite» para escribir sobre lo que quiera, el volver a la universidad no me interesa, por ahora.

¿Quién soy?

Mi nombre es Eduardo Vera-Palomino, y nací en Ica, un anochecer de mayo de 1992. Me autoidentifico como escritor, traductor, artista visual, aprendiz autodidacta, ateo-agnóstico y más. La libertad es el valor más importante de mi vida.

  • Creo en el DIY. Desde muy pequeño me acostumbré a buscar mis propias soluciones antes que preguntar a otras personas, quizá porque sus respuestas me convencían muy poco. Aun así, en los últimos años estoy aprendiendo a valorar más la experticia de otras personas.
  • Soy un impresentable. No sé cómo le hacen los demás para tener vidas perfectas, darse caprichos caros y aguantar con terno/tacos horas de horas. Nah… soy feliz con mi menú de seis soles con su jarra de cebada. Y a todas las cosas «serias» voy con mi outfit «ropa de sala». Y ni me invites a una fiesta donde bailen cumbia, salsa y reguetón.

Mi proyecto: Shiny dreamer

Decidí llamar Shiny dreamer a mi proyecto personal porque expresa, al menos, cómo veía el mundo cuando asigné ese nombre: como un lugar lleno de sueños, en el cual despertaríamos en un mundo lleno de kawaii y de wa, en un mundo de mujeres y hombres libres.

No te voy a engañar, por diversas razones he perdido esa visión de la realidad. Quizá por envejecimiento o por muchas decepciones que me llevaron a este punto. Y quizá por eso he decidido reactivar este proyecto. Se pierde tiempo viviendo en un mundo de lamento, y ya que no tengo universidad ni visiones, ¿qué más da?

Este proyecto es, quizá, esa parte de mí que todavía sueña con un cielo de cien millones de estrellas, con un paraíso de cien millones de flores de colores, con una ciudad donde la gente se dedique a la investigación, al arte o al desarrollo sostenible.

Ya que no me queda mucho al momento de publicar estas líneas (22 de marzo de 2018), ¿qué más da tomar este o aquel camino?

¡Gracias!

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