Desengaño

I
Ruta 1S [km 300-230]
5:00 p. m. del 5 de septiembre de 2008

Entra el frío por las ventanas,
frío con poder de enfriar la conciencia iracunda
y el alma más exaltada.
Frío que llega hasta el fondo del corazón
y hasta lo más profundo de la mente.
Frío, solo frío a mi alrededor.
Y un ómnibus en movimiento constante
donde ahora contemplo un anochecer radiante,
un día que muere, al igual que mi alma
porque ya no estarás tú,
porque tus miradas son para otro.

¡Ah! Árboles que parecen moverse,
postes y cables de electricidad
y autos que pretenden desafiar a la velocidad,
a la muerte, a la vida,
al amor, a la nada.
Un escenario que muestra
distintos matices de una misma realidad.
Y ahora, la pampa… el vacío…
donde morirá la mía pena
de saber que mía ya no serás…

II
Playa Lagunillas – Paracas,
noche del 5 de septiembre de 2008

Ya la noche nos cubrió con su manto azul,
dejándonos ver pocas estrellas
que parpadean, vacilantes, ante todos, ante nada.
Llegamos a nuestro destino con vida.
Pero yo… tengo el alma adolorida
ante tan verídico desengaño.
Ya es noche completa… ¡oh! el mar, la Luna, la oscuridad,
el frío, las olas, el viento.
Todo terminó para hoy,
todo terminó para esta ilusión.

Lo acepto: sí, me atraes como mujer.
Por tu sencillez, tu simpatía,
por no aparentar delirio de grandeza,
por saber llevarme con una mirada,
con una sonrisa tuya,
hasta el mismísimo Paraíso terreno,
hasta la cima de lo inmarcesible.
Ahora sé que le correspondes a otro,
y eso ya es algo muy lejos de mi alcance.
Para mí, es el triste reflejo
de saber que alguien más te admira como eres.

III
Ruta: Playa Lagunillas >> Playa La Mina (idivuelta),
mañana del 6 de septiembre de 2008

Por fin terminó la oscuridad de la noche,
por fin se hace menor el estruendo de las olas,
pero también se hace menor la calma
y se hace mayor la desesperación humana
porque se quiere terminar esto rápido,
porque se requiere salir con vida.
Porque tú y él deben estar con vida
para seguir amándose,
y yo necesito aún esta vida
para enmendar algunas cosas.

El frío aún tiene el poder de enfriar la vida,
de hacer más difíciles los obstáculos,
de reducir a cenizas las ánimas inquietas.
El mar también cumple su parte
al refrescar aún los ánimos de la gente
(pues en la costa, el agua sí moja).
Por mientras, intentaré buscar en cada hoja
alguna señal de vida que me devuelva a la vida,
que me recuerde que aún no está perdida,
que me demuestre que no solo peces hay en el mar…

IV
Humedal de Caucato – Pisco,
2:00 p. m. del 6 de septiembre de 2008

Horas de la tarde, pronto vamos a retornar,
con el rostro aún perdido porque ya no estará,
porque ahora solo será una amiga más
de tantas que en mi vida he de conocer.
En una playa de verdad compartimos jovialidad,
intentando ver qué hay, lo que nos deparará
en el corazón del océano.
¡Cuántas olas! ¡Cuántas aves!
¡Cuántos lobos que se pueden encontrar!
En efecto, hay mucho más que peces:

todo un universo ignorado por el común,
pero que resulta más que impresionante
cuando se tienen abiertos los ojos,
cuando se quiere tener abierta la mente.
¡Sol radiante de esplendor de media eternidad!
Cielo limpio, claro y del celeste más impresionante,
y yo, con los ojos fijos y frente al mar.
Porque a partir de hoy, todo se reducirá a cenizas
y de estas resurgirá la vida.
Porque desde hoy… solo te puedo ver como una amiga…


La experiencia de aquel viaje marcó para siempre mi forma de ver el enamoramiento…

Imagen: gosquirtle

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