Que vayan con Dios

Que vayan con Dios

Ni siquiera le tuve entre mis brazos, y ya la perdí.
¿Para qué pretender amarle, ahora que está lejos de mi alcance?
He quedado mal frente a ella, le he dado mala impresión,
y eso ya no se puede revertir.

Admito que no supe expresarme con claridad,
ni al conocerla, ni al estar con ella, mucho menos ahora
que no está ni retornará cuando salga el Sol.
Quedaré sin ella, tal vez hasta el final.

Y ya no tenía nada que darle, ya no sabía cómo actuar.
Mejor fue que se vaya con otro más quien sepa entenderla.
Mejor fue retirarme, preferible es quedar como muerto
ante ella y ante todos, antes que demostrar que estoy agonizando
por nada y de la nada.

Allá ellos, les irá mejor, que vayan con Dios.
Me quedaré solo… total, ya es costumbre reducida a nada.
De poco o nada me valió conocerla, ya no immporta.
Y toda ilusión falsa que haya podido surgir en esos momentos
se perderá entre la neblina de todas las mañanas
y morirá en la quietud de las noches de invierno.

¿Dónde, dónde andarás ahora que no sé nada de ti?
¿Por qué te apareciste, si ya tenías proyectado
no volver jamás?

Ica, junio de 2008


Disclaimer: ahora mismo ya no suelo ser tan cursi como hace más de diez años. La única razón por la cual publico esto es por el puro gusto de publicar 😛

Imagen: StockSnap

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