Acerca de

Me llamo Eduardo Vera-Palomino, y escribo desde Ica, Perú.

En este blog te hablaré de ser independiente, de crear valor para conseguir riqueza, de hacernos fuertes para enfrentar las situaciones del día a día. Aprenderás a hacerte responsable de tu propia formación, a buscar soluciones al alcance de tus manos y a mirar el mundo con optimismo.

Diez cosas sobre mí

Oye, Eduardo, ¿es que no tienes Tinder o qué rayos?

No tengo. De todas formas, sigue leyendo. Quizá así descubras si sería buena idea seguirme, suscribirte y trabajar (o no) conmigo.

  1. Los perros, por lo general, me dan miedo. Eso de «no muerden» no se lo creen ni los mismos dueños.
    Prefiero mil veces los gatos. Ellos sí te muerden y te arañan, pero rara vez te dejarán con las piernas ensangrentadas. Miau.
  2. Para mí, la farmacología es setsunai pero linda. Es el curso al cual le guardo más cariño, por todo lo que me costó entenderlo y aprobarlo.
    Eso sí, no me preguntes qué tomar para el corazón porque no lo sé para dar esa consejería, además de sacarme una carrera universitaria, tendría que identificar el problema fisiopatológico en tu corazón.
  3. Mi canción favorita en el mundo es Bye bye de Ai Ootsuka. Es tan especial porque es mi canción de cuando aprobé farmacología y de cuando, años más tarde, hice mi primer viaje de más de mil kiro en una semana.
    Dependiendo de mi estado de ánimo, quizá también me encuentres obsesionado con Mirai Connection de ЯeaL o Planetarium de Ikimonogakari.
  4. Mi estación favorita es el invierno. De hecho, mis aventuras y fantasías con crushes suelen situarse en los meses de frío y neblina en la ciudad.
  5. Soy un impresentable. No sé cómo le hacen los demás para tener vidas perfectas, darse caprichos caros y aguantar con terno y tacos durante diez horas seguidas. Yo soy feliz con mi menú de seis soles con su jarra de cebada. A todas las cosas «serias» voy con mi outfit «ropa de sala de operaciones», si es que se me da la gana de ir. Y ni me invites a una reunión donde pongan cumbia, salsa y reguetón.
  6. Soy malísimo para probar y recibir comida; de hecho, también agradecería mucho que jamás me invites a comer.
    Intentar adivinar qué alimentos quisiera probar es una de las cosas más frustrantes en el mundo. Yo mismo lo ignoro; por defecto, casi todo lo que no conozco me provoca asco.
    Ni siquiera mi familia cercana puede adivinar mis gustos.
    En serio, no lo hagas.
  7. Me harto rápido (en menos de tres meses) de quienes intentan mantener una amistad a base de chatear casi a diario. No diré nada, para mantener la paz, pero al primer desacuerdo me largaré sin retorno y sin explicaciones.
    Es por eso que (casi) nunca doy mi número de keitai.
  8. Me da repelús la gente alta en en cerveza y reguetón, y también la que contiene victimismo.
    Puedo llegar a ser muy huraño y distante, incluso con mis amigos más cercanos. Y ya mencioné que puedo cortar el contacto en cualquier momento y sin motivo aparente. Quien avisa, no traiciona.
  9. La felicidad, la pasión, la verdad, la paz y la libertad son los valores en torno a los cuales busco guiar mi vida.
  10. «El día que yo muera, no quiero que nadie llore; quiero que canten y bailen hasta mi última morada.» (Chacalón)

Imagen de cabecera: Selfi de Eduardo Vera-Palomino (o sea, mía) tomada en junio de 2017 y distribuida con una licencia Creative Commons Atribución 4.0.