Antes de redactar tu hoja de vida: pasos previos

Es poco evitable tener que trabajar por cuenta ajena, especialmente cuando necesitas reunir un capital inicial para comenzar tu aventura emprendedora o formativa.

¿Qué sucede cuando tu único logro «demostrable» es haber terminado la secundaria?

Hay diversos trabajos a los que puedes aspirar solo con secundaria completa. Muchos los publican en CompuTrabajo o en el Centro de Empleo de tu localidad:

  • Atención al cliente en tiendas por departamentos.
  • Personal de limpieza en hoteles, servicios públicos.
  • Operario de producción en fábricas y fundos agrícolas.

Otros trabajos cortos requieren, al menos, haber aprobado un par de ciclos en la universidad o instituto.

  • Encuestadora para investigaciones domiciliarias como la ENDES o la ENAHO, o aplicador de instrumentos en evaluaciones nacionales.
  • Analista de datos para los proyectos ya mencionados.
  • Coordinador logístico o de recursos humanos para las próximas elecciones.

Hay otros «empleos» que suelen proponerse en un ámbito más informal:

  • Asistente o ayudante para negocio familiar o puesto en el mercado.
  • Digitador, fotocopiador o impresor frente a una universidad o en otra zona conveniente.
  • Consultoría de belleza, o cualquier trabajo que implique afiliarse a una red de venta por catálogo de ropa, electrodomésticos, productos life y más.

Los puestos del último tipo no suelen complicarte la vida: te piden pocos documentos (si es que te piden alguno, a no ser que vengas del extranjero) y quizá una referencia, te asocias y ya está.

Para el resto de trabajos formales necesitarás preparártelo muy bien, y parte de esa preparación pasa por redactar una hoja de vida, un currículum vitae, un resumé o como quieras decirle.

Primero, lo primero

Antes siquiera de abrir el Word para escribir una hoja de vida, vendría bien reunir lo siguiente, de mayor a menor importancia:

  • Información sobre la empresa y el puesto de trabajo. Si yo buscara algo más o menos formal, desconfiaría de esos que te dicen «más info por inbox». Fíjate si es una empresa reconocida, con buenas referencias de clientes y extrabajadores. Averigua qué tarea vas a desempeñar, cuánto se te pagará por ella, por cuántas horas diarias y semanales deberás hacerla, si tendrás algún tipo de seguro, contrato, línea de carrera, etc.
    Esto te permitirá evaluar si tendrás las ACTITUDES y APTITUDES necesarias para tolerar ese empleo por un mínimo de tres a seis meses.
  • Contactos. Llámalo cinismo o como quieras, pero muchas veces se trata de a quién conoces. Incluso si la convocatoria es pública. Si nadie en la empresa sabe quién eres, menos van a confiar en tu capacidad de trabajar. Los papeles se pueden falsificar (y lo sabes); la confianza, no tanto.
    Si tienes contactos cercanos, además, podrás pedirles que te cuenten anécdotas o que te describan su día a día para que veas si el trabajo te conviene o no.
  • Fotos y ropa pínteres. Cómprate un traje formal sencillo, ve al estudio fotográfico para que te saquen varias fotografías tamaño carné y dile a tu amiga la instagramera que te tome otras más en escenarios támbler de tu ciudad, en las que salgas sonriente y rebosante de confianza en tus habilidades.
  • Experiencia laboral. Muchos trabajos piden experiencia demostrable de seis a doce meses, con referencias de antiguos empleadores. Debes demostrar que, o sabes hacer tu trabajo (y mejor si ya tienes proyectos hechos para otros), o tienes las aptitudes para aprenderlo en pocas horas.
  • Certificados pertinentes. Muchos trabajos no requieren formación técnica o universitaria, pero algunos podrían pedirte una capacitación específica en computación o idiomas. Ve a un curso semestral o anual que te enseñe lo básico, o invierte en una certificación internacional.

¿Qué pongo en mi hoja de vida?

Sobre esto hay muchos artículos en Internet, y quizá ya consultaste varios o tienes pendiente leer uno o dos más en otras pestañas. La mayoría, sin embargo, coinciden en dos objetivos:

  • Que la seleccionadora perciba que tienes madera para el trabajo, y
  • que demuestres que sabes hacer el trabajo.

Esta es, pues, la información más elemental.

  1. Datos de identificación: nombre, dirección, teléfono, correo electrónico y perfil de LinkedIn u otros relevantes.
    Por supuesto, depende de las circunstancias. A veces piden una nacionalidad específica o un documento de identidad, en otros casos podrás guardarte la dirección.
  2. Extracto: un resumen sobre tus antecedentes. ¿Qué haces? ¿A quién ayudas? ¿Por qué estás postulando a ese trabajo?
  3. Educación: pon las capacitaciones más relevantes para el puesto, junto con alguna en informática básica e idiomas. De ser posible, adjunta las copias de las certificaciones correspondientes.
  4. Experiencia y proyectos: si has tenido experiencia en un trabajo formal, excelente, sino, pon que ibas a lavar platos al restaurante de tu tía en vacaciones (o lo que sea pertinente). Si puedes proporcionar el contacto de tu tía y la dirección del restaurante, mucho mejor; de hecho, procura poner solo aquellos trabajos que puedan darte referencias.
  5. Creatividad: si quieres llenar tu hoja de vida con figuras, fotos y colores (y sabes diseñar bien o puedes pagar a una profesional para que lo haga), adelante. De no ser así, o si solo estás enviando tu hoja de vida «a ver que pasa», mejor mantén la formalidad.

Oye, pero ¿funciona?

No siempre.

En mi experiencia encontré que, muchas veces, el rechazo se explicaba por un fallo en los puntos preliminares: no tenía fotos formales, ni experiencia demostrable, ni contactos a quiénes aceitar.

Bienvenida al exasperante mundo de la competencia laboral.

C-O-M-P-E-T-E-N-C-I-A.

Competir. Alguien gana y alguien pierde. Meritocracia (y dedocracia), la realidad que intentan revertir los victimistas.

Es posible obtener trabajos con papeles falsos, precisamente porque a poca gente le interesa revisar la veracidad de los antecedentes y porque ciertos candidatos ya tienen los contactos.

Entiende que, muchas veces, el CV es solo un formalismo para acceder a las etapas siguientes de un proceso de contratación. Sin embargo, en otras circunstancias se convierte en un documento imprescindible para venderte como la mejor candidata.

Es difícil saber cuál de estos escenarios enfrentarás; una vez más, solo queda trabajar en las fases previas y lanzar tu apuesta.

Dicho esto, sí obtuve dos desenlaces interesantes:

  1. La hoja de vida y el plan de trabajo son requisitos para postular a un cargo directivo de SOCEMI, como la dirección de imagen. En ese caso, la siguiente etapa de la «contratación» era la votación de la asamblea. Aunque me tiré varias horas en la elaboración de ambos documentos, es probable que haya ganado no tanto por presentarlos, sino, porque los demás ya me conocían por haber participado en otros proyectos de diseño.
    Años después, intenté postular a un cargo similar a nivel nacional y actualicé el mismo resumen con más eventos y colaboraciones. Pero no tenía contactos que me respaldasen en la votación nacional. Ni modo.
  2. Presenté papeles para el cargo de jefe de Zona Urbano de los Censos Nacionales de 2017. Había participado en investigaciones de campo, aunque no tenía algún papel que lo acreditara. De todas formas, recibieron mi CV con mis otras experiencias y capacitaciones en la SOCEMI.
    En la entrevista, además de preguntarme sobre temas de cultura institucional (misión, visión y objetivos) y qué hacía yo con mi vida, se me planteó una situación hipotética en el equipo a la cual debía responder con la solución que propondría.
    Aunque no lo creas, esas preguntas tienen respuestas correctas. Muchas empresas suelen documentar sus procesos en toda suerte de manuales que pueden hallarse con un par de búsquedas en la web profunda.
    Por supuesto, respondí desde la ignorancia, y no me cogieron. Quizá mis superiores inmediatos sí conocían al jefe distrital. En fin.
    Trabajar en el censo me hacía especial ilusión, así que lo intenté con el puesto inferior de jefe de Sección Urbano, donde sí fui seleccionado. Pero esa es otra historia.

Podría contarte también sobre la vez que cierta empresa me rechazó fácticamente porque a la señorita de Recursos humanos no le hizo gracia la foto de Facebook que adjunté en mi CV, o sobre las veces que envié hojas de vida con ejemplos de mis trabajos anteriores como diseñador… solo para no volver a saber de los contratadores.

¿Qué te parece? Estos consejos te ayudarán a minimizar riesgos, especialmente si no tienes contactos. Pero eres tú quien debe experimentar con ellos y adaptarlos a tu búsqueda.


Imagen de cabecera: Working Business Women de helpsg se usa conforme a la licencia Pixabay.

Cita este artículo (NLM) como:
Vera-Palomino, E. Antes de redactar tu hoja de vida: pasos previos [Internet]. Ica (Perú): Shiny dreamer; 2020 sep 15 [citado 2020 sep 18]. Disponible en: https://shinydreamer.xyz/antes-de-redactar-tu-hoja-de-vida-pasos-previos/.

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