Knowmadismo

Knowmad es un acrónimo de la expresión knowledge nomad, «nómada del conocimiento». Puesto en términos sencillos, un knowmada (o cognómada, por usar un término más español) es alguien que se gana la vida con sus conocimientos.

El cognomadismo no es algo nuevo. Ni siquiera soy yo el primero en usar esa palabra en nuestro idioma; dale ese crédito a Alejandro Rujano. Tampoco parece nada del otro mundo, de hecho, esta denominación podría aplicarse a los profesionales liberales (médicos, abogados, ingenieros, contadores, etc.).

Entonces, ¿de dónde viene la distinción?

Vuelve a la expresión original: «nómada del conocimiento». Deambulante del saber. Ir de un lado a otro con tus conocimientos y experiencias.

Los cognómadas son capaces de moverse y servir en contextos cambiantes, de adaptar sus profesiones a diferentes entornos. Aprovechan las posibilidades que ofrecen la informática, la Internet y los medios electrónicos para trabajar, emprender y compartir sus conocimientos y experiencias más allá de las barreras temporales y geográficas.

Un trabajador asalariado difícilmente contaría como cognómada: tiene que servir a un sistema con demasiados intermediarios, uno demasiado lento para responder ante la dinámica social y las crisis internacionales, en el que la implementación de ideas puede tardar meses o años.

Los hospitales, colegios, fábricas, centros comerciales, mercados y otros espacios a los que van a parar la mayoría de jóvenes egresados de los colegios, universidades e institutos son entornos que no favorecen el cognomadismo. Para funcionar, dependen de un personal capaz de ejecutar tareas predeterminadas durante (un mínimo de) ocho horas diarias, cuyos turnos, algoritmos y lineamientos suelen ser difíciles de cambiar desde abajo porque sus jefes jamás leyeron a Deming.

Ya de por sí es difícil hacer que siquiera seis personas trabajen con una misma visión y siguiendo el mismo patrón sin gastar antes mil horas de capacitación y práctica supervisada. Lo he visto (y sufrido) más de una vez. Imagina ahora el reto de gestionar planillas de cientos, miles o decenas de miles de colaboradores, como en los sistemas públicos nacionales de salud y de educación, en los grandes complejos agroexportadores y fabriles o en las cadenas multinacionales de venta minorista.

En cambio, una maestra que dicta clases particulares, una nutricionista que asesora a madres primerizas o una ingeniera que diseña viviendas antisísmicas para maestras de obra urbanas pueden ser cognómadas con total tranquilidad: la relación entre la trabajadora y el beneficiario final es mucho más directa y dinámica. El cognómada se debe solo a sus clientes; no tiene que rendir cuentas a más intermediarios que los que la ley exige para propósitos de fiscalidad, defensa del consumidor o protección de datos.

Este estilo de vida ya es una realidad en Estados Unidos y en Europa, y tarde o temprano terminará imponiéndose en nuestra Comunidad Andina. El auge de las influenciadoras y los tiktókeres es solo un pequeño aperitivo de lo que vendrá en la década de 2020; de hecho, en estos tiempos, ser cognómada se ha vuelto una necesidad impuesta por las circunstancias. Y contamos con los medios para hacerla realidad.

Casi cualquier cosa que pueda hacerse con una computadora y una conexión a Internet se puede hacer desde casa (u otro lugar de tu preferencia): elaboración de contenido, gestión de contabilidad, educación y consultoría por videollamada, etcétera. Muchos procesos, incluso, pueden delegarse a otros cognómadas del otro lado del mundo gracias a las plataformas electrónicas de comunicación, trabajo colaborativo y gestión de pagos.

Si estás leyendo esto en una pantalla, también puedes ser una cognómada u organizar proyectos al estilo cognómada. Por ejemplo, puedes emprender una investigación multicéntrica al asociarte con tus pares de otras ciudades, organizar reuniones por videollamada, obtener los datos en el ámbito local y usar herramientas ofimáticas en la nube para su tabulación y análisis preliminar.

Como ves, el cognomadismo no es difícil de entender. De todos modos, es algo que también puede explicar mejor el autor del término original, John Moravec, en su charla TED (en inglés, activa los subtítulos) y en su libro Sociedad Knowmad.

Recomiendo también este otro video de Franck Scipion (prepara canchita, que este dura un poco más), en el que habla del nuevo paradigma laboral para esta década. Uno que ya se está haciendo realidad a trompicones y mucho antes de lo que previó.

Por último, debes saber que la mentalidad cognómada es incompatible con la expectativa de estabilidad laboral o de formalidad. Por lo mismo, tampoco es algo ideal para todo el mundo, especialmente si lo que se busca es permanecer en un mismo trabajo y esperar que la empresa solucione todos los caprichos personales de uno. (Una idea cándida e imposible, si me lo preguntas, porque todos tenemos necesidades y caprichos demasiado heterogéneos como para esperar que un empleador deba ocuparse de complacer a todo el mundo.)

Lamentablemente, nuestra «educación» todavía no nos prepara para ese mundo en el que la automatización y el trabajo a distancia transformarán de manera radical nuestra visión del trabajo adulto y del emprendimiento, así que nos corresponde a nosotros tomar esa iniciativa. Te invito a comenzar con estas cinco verdades sobre la etapa universitaria y con los demás recursos de este artículo.


Imagen de cabecera: Young barefoot woman using laptop on floor near books in stylish living room de Vlada Karpovich se usa conforme a la licencia Pexels. Video 1: Rise of knowmads: John Moravec at TEDxUMN de TEDx Talks [YouTube]. Video 2: Training Gratuito Reinvención Knowmada – Live #1 – La Gran Oportunidad de Lifestyle al Cuadrado [YouTube]. Ninguno de los videos me pertenece ni se distribuye con alguna licencia libre.

Cita este artículo (NLM) como:
Vera-Palomino E. Knowmadismo [Internet]. Ica (Perú): Shiny dreamer; 2021 mar 18 [actualizado 2021 jun 18, citado 2021 jul 26]. Disponible en: https://shinydreamer.xyz/knowmadismo/.

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