Libros para entender la realidad

El tener una visión «realista» es algo con mala prensa porque suele asociarse con excusas para posponer o abandonar nuestros sueños.

Sin embargo, considero que estudiar el funcionamiento de la realidad pone a nuestro alcance las herramientas y atajos que esta nos proporciona para conseguir nuestros objetivos.

En mi artículo sobre la lectura te presenté algunas sugerencias de temas en los cuales podrías formarte para entender mejor el mundo que nos rodea. A continuación hablaré de cinco libros con los que podrías empezar ya mismo.

El método Lean Startup, de Eric Ries

A medida que leía más de los expertos en emprendimiento y mercadeo, veía muchas referencias a la metodología Lean y al término startup, que puede traducirse como empresa emergente pero que, en este contexto, adquiere un significado más específico.

Del libro se entiende que una startup es un negocio lo más sencillo y pequeño posible, que comenzaría a operar cuanto antes con productos y servicios mínimos viables que irían validando y mejorando a medida que recibiesen la retroalimentación de sus primeros clientes.

El método busca eliminar todo aquello que no aporta valor al proceso de producción. Es decir, no se trata de escribir un plan de negocios que no leerá ni tu madre, ni de pedir un préstamo al primer banco que te envía publicidad, ni de pasar meses (o años) creando tu producto sin probarlo con usuarios reales.

Las necesidades de las empresas emergentes (léase: tu carrito salchipapero, tu puesto de fotocopias o tu tienda de bisutería) son diferentes a las de los pesos pesados como Microsoft, Coca-Cola o KFC. En esta fase, tus prioridades son la rapidez de ejecución y el aprendizaje validado.

Tu tarea principal debería ser descubrir si el problema que quieres solucionar es, realmente, un problema desde el punto de vista de tu público, y si el producto que pretendes crear atiende una necesidad real. Propone estar en contacto con el público antes de crear nada, lanzar un prototipo mínimo e ir mejorando poco a poco, a medida que llegan las opiniones y sugerencias de los primeros clientes, en un ciclo de creación >> medición >> aprendizaje.

Si deseas emprender, por lo tanto, te hará bien leer este libro. Entiende que las empresas existen para satisfacer las necesidades de sus clientes y que sus ganancias dependen de lo bien que puedan desempeñar esa función. El método Lean startup te permite centrarte en estos aspectos esenciales; ya podrás ocuparte de las formalidades y de buscar inversores cuando demuestres tu capacidad de generar ingresos con tu solución.

Si quieres una introducción más completa a las ideas de este libro, visita el resumen de Leader Summaries.

Factfulness, de Hans Rosling, Ola Rosling y Anna Rosling Rönnlund

En un mundo en el que tendemos a creer que las cosas están yendo a peor (¡cómo no! Si se incendió el Amazonas, y la violencia de género está aumentando, y el virus coroniforme está matando a todos, y…), necesitamos un marco mental más optimista y más predispuesto a la búsqueda e implementación de soluciones. Una buena forma de empezar es actualizando nuestros datos sobre la realidad.

Hans Rosling fue un experto en salud pública que ha viajado por el mundo, y en su último libro nos recuerda que muchos indicadores han mejorado en todas partes, desde los tiempos de nuestros abuelos y nuestros padres, incluidos el acceso de la mujer a la educación, la mejora de los servicios públicos y el surgimiento de las clases medias.

Por ejemplo, ¿sigue siendo adecuado dividir a la población mundial en ricos y pobres? La mejora en las condiciones de vida en los países del Tercer Mundo ha convertido esta dicotomía en desfasada.

Para abordar esta cuestión, Rosling propone cuatro niveles, de acuerdo al consumo diario y a las comodidades que se pueden obtener con ese dinero: el nivel 1 (menos de US$ 2), el nivel 2 (de US$ 2 a US$ 8), el nivel 3 (de US$ 8 a US$ 32) y el nivel 4 (más de US$ 32). La mayoría de la humanidad, incluida América Latina, estamos en los dos niveles intermedios, y poco a poco vamos adquiriendo más riqueza.

Por otro lado, también habla de los sesgos que nos impiden ver estos avances, y de cómo es posible reconocerlos y enfrentarlos. De hecho, ni siquiera los funcionarios de los niveles más altos de la administración pública son inmunes a la ideología del pesimismo, y el que la prensa no enfatice la difusión de estos datos y sí las proyecciones más alarmistas tampoco ayuda mucho.

De ahí la importancia de revisar libros como este, con estadísticas internacionales actualizadas al 2018, y de comenzar a revisar nuestros datos nacionales para recordar que, incluso cuando muchas cosas podrían mejorar (como el acceso a los servicios básicos en las comunidades rurales), otras están marchando bien, o muy bien.

Factfulness podría haberse traducido como facticidad, y es un término que describe bien el propósito de sus autores: promover una visión de la realidad basada en los hechos, no en suposiciones ni en datos desactualizados que llevamos repitiendo durante décadas.

Para conocer las ideas abordadas en el libro, lee la reseña de Jesús Bouso: In data we trust. También te sugiero revisar los comentarios del propio Bill Gates (en inglés) acerca de este modelo de cuatro niveles socioeconómicos y otras conclusiones: Why I want to stop talking about the “developing” world.

Economía básica, de Thomas Sowell

A veces siento que los ciudadanos de a pie solo repiten lo que dicen los periodistas y candidatos de turno sobre el modelo económico, que solo exigen más «beneficios» sin considerar el valor que se debe generar a cambio, que creen que solo basta con encarcelar a los corruptos e imponer la formalización obligatoria para que el Estado tenga más riqueza para repartir. ¿A que no?

Este libro, a pesar de sus setecientas páginas, hace honor a su título. No verás aquí modelos matemáticos complejos ni gráficos de fluctuaciones de los tipos de cambio ni listas de índices bursátiles que a nadie interesan.

Aquí se expone, con datos y referencias, en un lenguaje apto para ti que terminaste la secundaria, cómo se genera y distribuye la riqueza a través de los diversos métodos de producción y el comercio internacional, y cómo la intervención estatal afecta todo esto.

pa k kieres saber eso jaja saludos

En realidad, la idea de esta lectura es que, ante las explicaciones de Sowell, te preguntes cómo estos conceptos nos afectan en el día a día, como consumidores y empresarios que pagamos impuestos, como electores que votamos por candidatas que prometen cambiar el modelo actual, como impulsores de este triciclo ambulante llamado Perú. (De hecho, el libro incluye una sección de preguntas que puedes responder consultando las páginas señaladas o, si estás con ánimos de debatir, como se te de la gana.)

Es un libro sobre capitalismo y de tendencia liberal, lo cual está bien porque vivimos en países capitalistas, donde se valora la libertad de iniciativa y se protege la propiedad privada. (Que luego haya que hacer mil trámites para jugar en la legalidad es otro asunto, también discutido en el libro.)

Solo para despertar tu curiosidad, una idea perturbadora que encuentro allí es que ciertos derechos laborales, en realidad, son disuasivos para la generación de empleo. (Por alguna razón recordé la ley pulpín.) Luego, ¿deberíamos impulsarlos o no? He aquí un debate que, como fuerza laboral, nos atañe directamente.

No hallé una reseña decente de en español, pero puedes escuchar la siguiente charla de una hora en la que su traductor habla de la importancia de una formación económica básica y de cómo las ideas de este libro son, según su perspectiva (y la mía, para qué te voy a engañar), las que mejor se ajustan a la realidad: Análisis del libro «Basic Economics» de Thomas Sowell | Javier El-Hage.

Las 48 leyes del poder, de Robert Greene

Siempre me ha parecido que el pueblo ignora cómo funciona el juego político. Bueno, tampoco es que yo sea un cortesano experto, pero hace años abandoné la idea cándida de que la gente siempre es bienintencionada.

Las 48 leyes del poder es un tratado descriptivo sobre la condición humana en el contexto del juego del poder. Señala que, por mucho que queramos evitarlo, nadie está libre de este juego; de alguna forma, todos estamos inmersos en él. Expone que, para quienes luchan por el poder, el fin suele justificar los medios, y que es posible traspasar cualquier límite moral si se tiene disposición a enfrentar las consecuencias.

Habla de personas que juegan con la ignorancia del pueblo para ganar (muchísimo) dinero. Habla de la importancia de mantener las apariencias, tanto para ganarse el favor de los poderosos como para conservar el pellejo propio. Habla del cuidado que debes tener en tus relaciones, manteniendo cierta discreción y recordando que incluso nuestros (mejores) amigos también podrían estar ocultando sus propios intereses.

Sus principios son los mismos en todos los lugares y en todas las épocas; los ejemplos que los ilustran nos llevan desde la Atenas prerromana hasta los Estados Unidos de los setentas, revisando también la captura de Atahualpa y la ceremonia japonesa del té. Incluso las mujeres los usaron con éxito para superar los «roles de género» de las sociedades patriarcales: reinas, cortesanas y escritoras nos muestran que no se dejarían gobernar por las limitaciones sociales, que lucharían para disfrutar de la grandeza para la cual se sentían destinadas.

Aquellos que pretendemos vivir «fuera del sistema» deberíamos tenerlo en el librero. Incluso si tienes objetivos altruistas y nobles, deberías estudiarlo. Aunque uno de mis lemas es «piensa mal y te estresarás», perseguir nuestros sueños implicará que nuestros intereses y expectativas entrarán en conflicto con los de otras personas, autoridades o sistemas, que pueden bien cooperar o declararnos la guerra. ¿Cómo responder ante estas situaciones?

En fin, podría decir más de este libro, de cómo estas leyes están presentes en nuestra sociedad contemporánea y de cómo su desconocimiento hace que sea posible la venta de ideas victimistas, pero por ahora te dejaré con este resumen: Las 48 leyes del poder que no conviene ejercer pero tampoco ignorar.

The Rise of Victimhood Culture, de Bradley Campbell y Jason Manning

Y hablando de victimismo… en pleno siglo xxi, afirmar que se tolera a los LGBT+ mientras explicas por qué no te gusta su orientación sexual te asegura una lluvia de comentarios de odio y te expone a que te cancelen tus pasajes de avión.

Lo cierto es que la sociedad siempre fue hipersensible ante las ofensas. Las disputas familiares y los duelos de sangre inundan la literatura y la historia, desde los Montesco y los Capuleto hasta Abraham Valdelomar.

Por alguna razón, la generación actual parece menos resilente y más débil, no solo ante el humor y la ironía, también ante los cuestionamientos a su forma de pensar o de actuar. Quizá los mayores siempre hemos visto así a las nuevas generaciones.

Algo más característico de nuestro tiempo es que pretendemos que sean el Estado y las leyes los encargados de resolver nuestras disputas personales.

Es decir, en vez de arreglar nuestras diferencias a punta de espadazos, puñetazos o combates Pokémon, montamos un espectáculo de debilidad en las redes sociales (y lo hacemos tendencia con su respectivo hashtag) y buscamos que sea un tercero el que se ensucie las manos por nosotros.

Percibimos a los agresores no como iguales, sino como superiores (por razones de sexo, procedencia, color de piel, nivel de ingresos, preferencias sexuales, etc.); de allí el dogma de que solo con leyes (como la del acoso, o la de no discriminación), funcionarios hipervigilantes y sanciones ejemplares sea posible detener a quienes nos (micro)ofenden.

La cultura del victimismo pretende sobredimensionar las ofensas cotidianas y sobredelegar la resolución de conflictos en las autoridades, y eso la diferencia de la cultura del honor (donde estas se percibían como ausentes o irrelevantes) y de la cultura de la dignidad (donde estas adquieren la potestad de mediar en conflictos graves y medianos).

En ese sentido, los victimistas parecen incapaces siquiera de escuchar un insulto genérico. Para ellos, los piropos y tocamientos callejeros no deberían responderse con brusquedad o con un par de golpes, deberían castigarse con la cárcel dictaminada por un juez estatal, ¿no?

Al ser una exposición sobre las características que definen la cultura del victimismo, que tiene muchos paralelos con lo que vemos en los grandes medios de nuestros países, esta lectura la recomiendo, en particular, a quienes sienten desencanto ante el auge del feminismo contemporáneo, la hipercorrección política o la censura en las redes sociales.

Este libro está disponible solamente en inglés, pero puedes leer algunos de sus planteamientos en este artículo de Juan M. Blanco: Microagresiones: la invasión de los quejumbrosos.

¿Has leído ya alguno de los libros mencionados? ¿Qué otra lectura consideras imprescindible o quitarías de esta lista? ¿Cuál ha sido la obra que transformó tu visión de la realidad?


Imagen de cabecera: Sea Ocean Clouds de StockSnap se usa conforme a la licencia Pixabay.

Cita este artículo (NLM) como:
Vera-Palomino, E. Libros para entender la realidad [Internet]. Ica (Perú): Shiny dreamer; 2020 sep 15 [citado 2020 sep 18]. Disponible en: https://shinydreamer.xyz/libros-para-entender-la-realidad/.

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