¿Para qué sirve el Congreso de la República del Perú?

La mayoría de la gente pensaría que para nada, pero recuerda que gracias a nuestro Congreso se ha popularizado el uso de octógonos negros para decorar los paquetes de galletas y las botellas de energizantes, lo que ha generado una nueva categoría de memes.

A los congresistas se les tilda de indeseables, corruptos y vividores. No se entiende por qué su salario es mucho mayor que el de los médicos cuando no se necesita aprobar ni la primaria para postular al Congreso. Hasta hace poco no se les podía poner en prisión preventiva cuando se descubrían sus trapitos sucios. Una queja recurrente es que no representan a nadie, si bien el sistema electoral actual busca precisamente representar las preferencias partidarias de cada región.

El Congreso será lo que tú quieras, pero dado que vivimos en un país con sufragio obligatorio, somos todos nosotros quienes, con nuestro voto estratégico o viciado, ponemos allí a cada uno de sus 130 integrantes. Así lo hacemos cada cinco años. Así que más nos vale entender cómo se eligen y qué es lo que hacen.

¿Otra vez elecciones? ¡Qué aburrido!

Siempre puedes pagar la multa de S/ 88. Si eres miembro de mesa y quieres dormir un poco más, esta ascenderá a S/ 220.1 Si no puedes permitírtelo porque con eso pagas tu cuarto y tu comida, ni modo, shikatanai desu.

Se dice que el voto obligatorio promueve que la ciudadanía se informe sobre el proceso y los candidatos. Ah, ¿sí? De ser el caso, la gente habría llevado al tan denostado fujiaprismo al borde de la desaparición nada más al comenzar este milenio.

¿Es que acaso no tienen memoria? ¿No ven la tele?

Recuerda que los seres humanos no somos racionales. Los partidos con buenas estrategias de mercadeo conocen el arte de implantar emociones como un virus en las llaqtaruna descontentas, desinteresadas por lo que canta la prensa limeña y desesperadas por conseguir comida, techo y abrigo.

El voto voluntario tampoco sería la panacea. En 2016, la elección de Donald Trump, el respaldo al Brexit y la no ratificación de los acuerdos de paz con las FARC fueron una cachetada tremenda para la prensa progresista. Vete tú a saber si la «mayoría» estaba de acuerdo o no con estos escenarios (probablemente ni siquiera les interesaba), porque en estos países se aplica el sufragio facultativo.

Puede argumentarse a favor o en contra de la obligatoriedad del voto en el Perú, pero el juego es el que es en este momento. A pesar de las propuestas presentadas a favor del voto facultativo, no parece que los legisladores quieran avanzar en esa dirección. Aun así, aunque hay multas por no ir a votar, el ausentismo está aumentando en los últimos años.

Figura 1 Evolución del abstencionismo (o ausentismo) en el Perú. Nótese que el referéndum nacional de 2018 sobre reforma política se realizó apenas dos meses después de las elecciones municipales y que la ECE se dio en enero de 2020, cuando el coronavirus todavía era un rumor lejano. Parece que el desencanto (o la indiferencia) crece.

Si teniendo la oportunidad no manifiestas tu opinión en las urnas por dormir un par de horas más y esperar a que lo haga la vecina, ¿tienes derecho a quejarte por los resultados? Así que, ya sabes, lávate la cara y ponte algo cómodo. Si eres miembro de mesa, dile a tu mami que te prepare un buen obento y asegúrate de llevar un par de buenos libros en tu keitai.

A mí me funciona ir entre el mediodía y las dos de la tarde. (Aún con el horario escalonado de las elecciones de 2021 me tocaba esas horas.) Casi no hay gente en la cola, y tampoco me lo pienso mucho a la hora de marcar, que para eso ya tuve varias semanas.

La importancia de elegir

Antes de hablar de las funciones del Congreso, primero repasemos cómo se elige a sus representantes. Porque, vuelvo a repetir, TODOS en este país tenemos la oportunidad (y la obligación) de elegir a alguien. Nosotros ponemos a los congresistas en su curul, para empezar.

Oye, pedazo de rojete/fujitrol/bicentarado/<inserta tu epíteto favorito aquí>, tú los habrás puesto allí, porque yo voté por

A mi edad, ya sé que esperar a que el Legislativo me resuelva la vida equivale a perder el tiempo y la paciencia.

Al Congreso hay que tolerarlo porque nos regimos bajo una democracia representativa y, en cualquier caso, vivimos en una era de relativa paz y prosperidad, aunque los vándalos de 2020 y los terroristas de 2021 comiencen a pisarnos los talones.

La otra opción al Congreso en un sistema democrático sería juntar a los 33 millones de peruanos en un mega cabildo abierto, pero el Estadio Nacional no da para tanto. Por lo tanto, si queremos jugar a la democracia representativa, tenemos que seleccionar a los convocados que «llevarán nuestra voz» al palacio de la Av. Abancay.

Por supuesto, el gobierno es un mundo paralelo y distante al nuestro, y su eficacia para atender las necesidades de millones de personas, cada una con su idiosincracia y sueños particulares, es muy discutible. Por ello, es normal sentir desdén por la política en algún momento de tu vida, y no pasa nada. Eso sí, si no te gusta el Estado, aprende a no depender tanto de él.

Examinemos ahora el recorrido de una aspirante a tener voz y voto en la gran asamblea pública que es el Congreso de la República.

DE LA IDEA A LA INSCRIPCIÓN

En el Perú, los requisitos para ser congresista son:

  1. Ser peruano por nacimiento,
  2. haber cumplido 25 años, y
  3. gozar del derecho de sufragio.

Los requisitos son parecidos en otros países de América Latina,2 con variaciones en la edad, en la adquisición de la nacionalidad o en la exigencia de un tiempo mínimo de permanencia en la jurisdicción correspondiente. Algunos también piden antecedentes policiales o judiciales.

A la fecha, Chile es el único país de la región que pide algún tipo específico de educación: haber cursado la enseñanza media,3 que es el equivalente a nuestra secundaria.

Podríamos discutir sobre los requisitos ideales para ser congresista. Por ejemplo, en estos momentos, incluso las poblaciones consideradas vulnerables cuentan con incentivos para acceder a la educación superior,a por lo que no sería descabellado exigirla como ya proponen los colombianos. Además, ¿quién no quisiera un Congreso de la República cuyas parlamentarias pertenezcan a la élite científica y empresarial de nuestra patria?

Una vez más, las reglas son las que son, y a no ser que elijamos conscientemente a una élite así desde las bases o que sus miembros decidan entrar a este juego, ese cambio tardará algunas décadas.

Ahora bien, ¿basta con tener 25 años, haber nacido en el Perú y poder votar en las elecciones? No.

Llegó el momento de ensuciarse las manos.

Bienvenida al mundo de los partidos políticos, esos vientres de alquiler que montan algunas comadres con mucho tiempo libre para, una vez con el suficiente poder, manipular las leyes y gastarse nuestros impuestos a su antojo.

Sin embargo, recuerda que el significado etimológico de política es, simplemente, «lo referente a la polis, a la ciudad». La política trata de los asuntos relacionados con el gobierno, las normas que regulan la conducta y las actividades humanas y la administración de los recursos puestos a disposición para ejecutar proyectos que beneficien a los habitantes de la polis, la ciudadanía.

Que luego usemos ese poder para otros fines ya es otro asunto.

Dado nuestro sistema, la política no es un deporte que pueda jugarse en solitario. Para cumplir tu sueño legislativo, deberás inscribirte como candidata en las elecciones congresales respectivas, y para ello puedes:

  • Afiliarte a tu partido favorito o, si ya eres conocida, esperar a que te inviten. Luego de una fase de elecciones primarias o de unas conversaciones con las dirigentes, te informarán de la agenda legislativa (si es que la tienen) y te asignarán tu respectivo numerito en la lista.
  • Si no te convencen los partidos existentes, puedes fundar el tuyo propio. Eso sí, prepara las zapatillas, porque vas a caminar. Un montón. Veintiseis mil afiliadas y sesenta y seis comités provinciales en TODO el país no surgirán de la noche a la mañana. Y olvídate del fetiche de crear un partido de solo chicas; la ley exige un porcentaje mínimo de candidatos de ambos sexos.

En cualquier caso, deberás presentar una declaración jurada de hoja de vida en la que hagas constar, además de tu educación y experiencia laboral, tus ingresos, bienes, antecedentes penales y otros datos personales.

Una vez enviada y aprobada tu candidatura en las instancias correspondientes, puedes comenzar a montar tu campaña electoral. Eso sí, gracias a nuestro sistema de voto preferencial, además de rivalizar con el resto de organizaciones políticas, competirás también con tus compañeras de partido.

Good luck.

CÓMO HACER BUENAS PROMESAS DE CAMPAÑA

En esta fase, tus metas son: 1. hacer que ochocientas mil personas se enamoren de tu partido a nivel nacional, y 2. convencer a toda tu región de que eres la mejor opción y que defenderás sus intereses en el Legislativo.

Por supuesto, puedes ir con la verdad por delante y decir que no podrás atender los problemas particulares de tu pueblo porque para eso ya están los alcaldes y, aunque quieras, no tendrás potestad para crear serenazgos, ni para enviar camiones recolectores de basura, ni para invertir en cooperativas agrarias en tu región. Matarás la ilusión de las caseras del mercado, pero es lo que hay.

También podrías prometer luchar por la promulgación de leyes destinadas a favorecer a tu gremio favorito, pero ten en cuenta que tu sindicato no es el total de la población de tu departamento. Además, si llegas al Congreso, ¿quiénes te van a respaldar? ¿El resto de tus colegas de partido, que desconocen tu especialidad? ¿Las otras bancadas, cada una con su propia agenda partidaria?

También podrías prometer luchar por ideas que la mayoría sí entiende, como la derogación de la ideología de género, la despenalización del aborto libre, el retorno del servicio militar obligatorio, etc. Todos estos son temas de interés nacional, muy susceptibles de polarización, y créeme que te conviene porque al asociarte con la defensa (o la crítica) de estas posturas, más votantes se acordarán de ti en la cámara secreta y esperarán que seas tú quien transmita su sentir cuando se toquen esos temas en el Pleno.

Al Congreso irás para debatir. Vuélvete, pues, una experta en el debate (y en el juego del poder). Convence al pueblo de que argumentarás en favor de sus intereses y de que tu partido los comparte y los promueve a nivel nacional.

También podrías olvidar lo anterior y enviar a tus esbirros a repartir táperes con dinero (o sembrarlos en los regalos del partido rival). Lamentablemente, hay cierta gente a la que apenas le importa la gestión de la cosa pública, con tal que se pueda trabajar en paz y haya colegios para que los niños no fastidien se entretengan con algo.

LUEGO DEL FLASH ELECTORAL

Si has hecho un buen trabajo preliminar, solo te queda esperar.

No voy a hablar de todo el chambón que hacen los miembros de mesa para contar los votos (para eso ya están los materiales de capacitación de la ONPE), sino de lo siguiente: ¿cómo se utilizan los datos obtenidos para determinar quiénes serán las afortunadas que ocuparán una curul?

1. La valla electoral

¿Recuerdas lo que te dije sobre enamorar a ochocientas mil personas? Si tu partido no llega ni a eso, empezamos mal.

La valla electoral es el primer filtro para decidir qué bancadas ocuparán los escaños en el Congreso. Consiste en que un partido debe obtener, como mínimo, el 5% de votos válidos a nivel nacional para aspirar a ese derecho.b Si no lo consigue, perderá su inscripción… y tendrá que buscar veintiseis mil afiliadas dispuestas a revivirlo.

Recuerda tu teoría de conjuntos de primaria: al universo del total de votantes del padrón electoral le restas los ausentes para hallar el total de votos emitidos; a este conjunto quítale todos los votos blancos y viciados para obtener el total de votos válidos.

AñoPadrón electoralVotos válidos respecto al total del padrónVotos válidos respecto a los votos emitidosValla electoral
200616 494 90665,2%73,5%430 133*
201119 949 91555,1%65,8%549 402
201622 901 95452,7%64,4%603 419
202024 799 38459,7%80,6%739 919
202125 287 95450,8%72,6%642 946
Tabla 1 Evolución de la valla electoral entre 2006 y 2021. *En 2006, esta era del 4%, luego aumentó al 5% del electorado. Fuente: ONPE (https://www.onpe.gob.pe/elecciones/historico-elecciones/).

La valla electoral estuvo aumentando en los últimos años, sin embargo, experimentó un bajón en 2021, quizá tanto por el ausentismo de casi 30% en la primera vuelta como por una mayor desconfianza en el Legislativo debido a la crisis política de noviembre de 2020.

2. La cifra repartidora

La cifra repartidora es una serie de operaciones matemáticas que me da pereza explicar, así que mejor mira este video.

Video 1 Ejemplo de cálculo de la cifra repartidora, por Fernando Tuesta.

La cifra repartidora suele ser tendencia en las elecciones congresales, pero casi nadie sabe calcularla a la hora de la hora. No recuerdo ninguna clase en el colegio, en la academia o en la universidad en la que me explicaran este método, ¿tú sí?

La idea es que cada región ya tiene un número establecido de escaños, de acuerdo a la población: uno para Madre de Dios, entre tres y tres más tres para la mayoría de departamentos, y treinta y tres para la provincia de Lima.4

Si quisiéramos repartir proporcionalmente estas cifras enteras según la cantidad de votantes que obtuvo cada partido en una circunscripción dada, nos encontraríamos con cantidades decimales que habría que gestionar de alguna u otra manera.

La fórmula de la cifra repartidora es uno de esos métodos para lidiar con los resultados decimales. Puede programarse en Excel para calcularse en un ratito y determinar así cuántos de los asientos por región le corresponderán a cada partido.

Los resultados de la cifra repartidora pueden ser sorprendentes, pues la presencia partidaria es muy variable en los distintos departamentos del territorio nacional. Aunque deben mantener bases en todo el Perú para cumplir con la ley, hay organizaciones típicamente limeñas (que son las que también suelen dominar la prensa y las redes) y otras que arrasan en zonas como el sur andino o la costa norte. Cada región tiene sus propias preferencias partidarias, y esto influye a la hora de distribuir los escaños mediante esta fórmula.

Estas sorpresas nos recuerdan que el Congreso es una asamblea en la que aparecen representadas todas y CADA UNA de las regiones de nuestro país, algo que tendemos a olvidar cuando vemos los resultados de las encuestas, en las que se muestran datos consolidados nacionales y no una suma de las preferencias por departamento.

3. El voto preferencial

Si el partido superó la valla electoral y alcanzó al menos un escaño en tu región, el último paso es determinar quiénes los ocuparán. Aquí entra el voto preferencial.

En cada región hay espacio para un mínimo de cuatro candidatos por lista partidaria, incluso en aquellas que solo envían uno o dos congresistas. Es posible que acaben participando menos, pues el Jurado Nacional de Elecciones puede declarar improcedentes algunas candidaturas. Además, recuerda la cuota por sexo: tú ves de dónde sacas hombres (o mujeres) que sepan legislar y a ver cómo los enamoras para que entren a tu partido, aunque luego sean tus rivales de campaña.

De cualquier forma, es fácil de entender: se ordena a los candidatos de la lista según los votos preferenciales que obtuvieron, de mayor a menor. Los primeros son las que obtienen los escaños. Quienes solo votaron por el partido contribuyeron a aumentar la cantidad de curules obtenida en la operación anterior, lo que puede favorecer el «arrastre» de candidatos de posiciones inferiores o ayudar a superar la valla electoral a nivel nacional.

Es posible tener más votos preferenciales que el último aspirante de una lista que sí llegó al Congreso, y aun así, quedarse fuera debido a la primera barrera y la cifra repartidora. De ahí la importancia de una estrategia integral de mercadeo, tanto para tu marca personal como para tu partido.

Si lograste superar los tres filtros, ¡felicitaciones! Ya puedes ir buscando cuarto y pensión en Lima-llaqta. Es posible que montes una fiesta con tus amigas y con la gente de tu partido… si es que no te odian por arrebatarles su escaño.

HORA DE SER FORMALES

En nuestro país, la campaña suele iniciar a comienzos de año y las elecciones suelen realizarse en abril.

La instalación del nuevo Congreso suele ser en julio y está a cargo de una Junta Preparatoria presidida por el congresista con mayor voto preferencial dentro del partido más votado del Perú. El de mayor y el de menor edad, por su parte, ofician como secretarios.

En este proceso se elige a la primera Mesa Directiva (que se encargará de dirigir los debates del Congreso durante el primer año), conformada por un presidente y tres vicepresidentes. También se toma el juramento de los congresistas electos.

Finalmente, el 28 de julio se reúnen para la entrega de la banda presidencial al nuevo Presidente de la República y prestar atención a su primer mensaje a la nación.

Luego pueden organizarse en las mil comisiones que existen para atender temas de algún sector concreto. Estas Comisiones tienen un rol determinante en la evaluación preliminar de las propuestas legislativas. Además, se encargan del seguimiento y la fiscalización de los diferentes organismos públicos.

El cargo parlamentario dura cinco años y no hay reelección inmediata. Durante ese tiempo, el congresista queda impedido de ejercer cualquier otra profesión. La idea es que se especialice en sus funciones legislativas y limitar los conflictos de intereses, especialmente si se tiene alguna conexión con empresas que contratan con el Estado.

Funciones del Congreso de la República del Perú

Una vez conocido el recorrido del aspirante al Congreso, examinemos qué es lo que se espera (por ley y por reglamento) que haga en estos cinco años.

1. FUNCIÓN DE CONTROL POLÍTICO

La teoría de separación de poderes establece que estos se controlen mutuamente. Por lo tanto, una de las funciones del Legislativo es la supervisión del proceder de los poderes Ejecutivo y Judicial (aunque más del primero).

Para ello, según su criterio o la estrategia partidaria de turno, los congresistas pueden solicitar interpelaciones, censuras, informes, vacancias y otro montón de procedimientos que sería largo detallar. La idea es que se les pide a los demás actores políticos que expliquen qué hacen y por qué, o que aporten alguna información relevante para un proyecto legislativo en elaboración o discusión.

Quizá te suene algo la cuestión de confianza, sin embargo, este es un mecanismo propio del Ejecutivo, que puede usarlo para tratar «el tema que estime conveniente». Es potestad del Pleno aprobarla o no, si bien el negársela a dos Consejos de Ministros expone al Congreso a su disolución.

Por otro lado, y aunque técnicamente el Reglamento las considera funciones especiales (es decir, fuera de la función de control político), los legisladores también participan en la designación, ratificación o remoción de funcionarios de otras instituciones públicas autónomas, como el Banco Central de Reserva y el Tribunal Constitucional.

Este último organismo también te sonará porque, al querer elegir a sus miembros a la desesperada, los congresistas impidieron la presentación de una cuestión de confianza, siendo esa la excusa que usó el expresidente Martín Vizcarra para dar su autogolpe de 2019 (que terminó avalado por este mismo tribunal).

2. FUNCIÓN LEGISLATIVA

La razón de ser del Congreso es la formulación, discusión y aprobación de las leyes (del lat. legis), por algo, a este poder se le denomina «Legislativo». Por su parte, el Ejecutivo se encarga de promulgarlas y dirigir su implementación, y el Judicial recurre a estas para resolver los desacuerdos y establecer sanciones.

¿Qué son las leyes? Son documentos firmados y sellados que regulan un aspecto dado de la vida de los habitantes de un territorio, en este caso, del Perú en su conjunto.

Las leyes, normativas y reglamentos nos pueden gustar más o menos, pero dado que existen autoridades externas con el poder y los recursos suficientes para exigir su cumplimiento (o para cobrarnos una multa o encerrarnos en una celda si no las acatamos), lo mejor es, como mínimo, tenerlas presentes.

Existen muchos tipos de reglamentos: decretos de urgencia, decretos supremos, normas técnicas, códigos civiles, penales, tributarios, etc. El que está por encima de todos es la Constitución Política del Perú de 1993.

La función legislativa del Congreso, por su parte, se ocupa de leyes ordinarias, leyes orgánicas y otras leyes más. Si te interesa conocer los temas que se busca agendar y debatir allí, revisa los últimos proyectos de Ley presentados.

Video 2 Explicación breve del proceso que siguen las leyes en Perú, desde su proposición hasta su aprobación y promulgación.

Para las leyes mamonas que saca el Congreso, mejor hago una en mi casa.

De poder, se puede. Existe la iniciativa legislativa ciudadana, que te permite escribir un proyecto de ley sobre casi cualquier cosa, incluso reformas constitucionales, mientras no te metas con el gasto público ni con el sistema tributario, y presentarlo al Congreso para que lo atienda en un máximo de cuatro meses.

Eso sí, ya puedes volver a calzarte las zapatillas, recorrer varias ciudades e iniciar una campaña intensiva de mercadeo de tu propuesta. Setenta y cinco mil firmas a favor de tu proyecto no van a surgir de la nada y, no, las de Change.org no cuentan.

Si rechazan tu idea, tienes la opción de conseguir otros 2,5 millones de firmas para solicitar un referéndum. Si tu idea es lo suficientemente buena y conecta con el sentir de las mayorías, puede que al Congreso no le quede más que acceder. (A los fonavistas les funcionó.)

Otra opción es que le presentes tu proyecto a tu congresista favorita (o a la decana de tu colegio profesional, en caso estés afiliada a alguno), a ver si te lo hace pasar como suyo.

3. REPRESENTACIÓN CIUDADANA

No es una función como tal, pero el Reglamento sí establece que los parlamentarios tienen la obligación de escuchar las necesidades de los ciudadanos de su región de procedencia, así como actuar de intermediarios entre ellos y el aparato estatal.

Recuerda que la función principal de un congresista es ir a Lima para discutir y firmar papeles que nadie más va a leer. Entiende que no puede dirigir la compra de cámaras de seguridad para tu cuadra, ni arrestar narcotraficantes en el aeropuerto, ni aumentar el sueldo para tu sindicato. No tiene potestad para sancionar a las autoridades que no cumplen con su función (salvo para censurar gabinetes ministeriales) ni para decidir en qué gastarse el presupuesto de tu distrito o de tu ministerio.

Mucho ojo con el asunto del presupuesto: el Congreso no creó los bonos por la cuareterna coronavírica y no tiene competencia para ordenar la devolución de los aportes de la ONP (de hecho, el Tribunal Constitucional les anuló esa travesura).

Lo que sí puede hacer por ti es recibir tus propuestas de leyes y tus peticiones para que otros órganos gubernamentales atiendan tus necesidades, aunque poco más.

Ten en cuenta que el espectro de necesidades es amplísimo y expandible hasta el infinito si consideramos a cada una de las «minorías» además de los grupos de siempre (cada colegio profesional o cada grupo etario, por ejemplo). No intervenimos en la elección de los temas que se llevarán al debate público. Cada uno de nosotros tiene su propia idea de cómo estos deberían atenderse y en qué orden.

Es imposible que los problemas del país los atiendan 130 personas en pocos años, de ahí la importancia de que seamos nosotros mismos los responsables de impulsar nuestro propio desarrollo y construir nuestra propia prosperidad.

VERIFICACIÓN FINAL PARA ASPIRANTES

¿Todavía quieres intentar llegar al Congreso en las próximas elecciones? Antes de organizar tu pollada o coctel pro fondos para tu campaña política, primero debes considerar lo siguiente:

  • ¿Tu partido tiene posibilidades reales de superar la valla electoral? En las elecciones de 2021 presentaron candidatos al congreso unos veinte partidos. La mitad logró pasar la valla, si bien el último lo consiguió a duras penas y su fama se limita a la capital, así que tienes razones muy buenas para dudar de aquellos poco conocidos o poco queridos.
  • ¿Tu partido tiene una presencia fuerte en tu región? Ya sea porque tiene representantes ocupando cargos públicos o porque tus mayores se dedicaron a fortalecer esa presencia durante AÑOS.
    He visto células partidarias en mi ciudad que ofrecen talleres de danza y deporte, campañas médicas y conferencias sobre emprendimiento y liderazgo. (Sí, todo eso es legal, incluso cuenta como función de un partido político según su ley orgánica.) Otros locales solo se activan durante la campaña y se limitan a perifonear el nombre de la candidata de turno. ¿Por quiénes crees que votará (y vota) la mayoría?
  • ¿Eres memorable? Es verdad que apenas hay requisitos para postular al Congreso, pero sí que necesitas una campaña de mercadeo. Y no, empapelar tu ciudad y hacer tu caravana de una tarde no harán que la gente se acuerde de ti. Necesitas una marca personal; recuerda que vas a competir tanto con tus compañeros de partido como con los de otras listas. Y si vives en Lima-llaqta, con más de seiscientos candidatos y 7,5 millones de votantes, que Dios se apiade de tu alma.

Para los siguientes puntos, asumo que eres una niña bienintencionada que quiere montar problemas y dejar huella en el Congreso. Si solo te interesa el millón de soles de sueldo, siéntete libre de pasar estas preguntas por alto.

  • ¿Estás postulando al cargo correcto? Recuerda que te dedicarás a discutir leyes y papeles firmados. Si de verdad eres una mujer de acción que quiere gestionar problemas de alcance local y ejecutar obras, mejor postula a la alcaldía o crea una empresa que cambie vidas.
  • ¿Puedes usar la iniciativa ciudadana para las leyes que te interesan? Si no quieres asociarte con un partido y sí puedes conseguir setenta y cinco mil aliadas para temas como los derechos LGBT+ o la secularización de los servicios públicos, mejor escribe tu proyecto de ley.
  • ¿Te conviene ese partido? Se dice que somos el resultado de las cinco personas con quienes más nos juntamos. Si los ideales de su gente o sus métodos administrativos te dan mala espina, recuerda que pronto terminarás asociada con estos. ¿De verdad quieres manchar tu nombre? O ¿realmente crees que puedes limpiar la imagen de tu partido favorito?
  • ¿Te apoya ese partido? Si solo es un vientre de alquiler, dudo que sea el caso, sobre todo cuando en tu propia región compites con, al menos, otros dos candidatos para ocupar un sillón. Además, puedes tener buenas ideas, pero si nadie te va a ayudar y no sabes cómo conseguir apoyo en el gobierno, mal asunto para ti, con el consiguiente descontento de tu pueblo.
    Debes saber qué piensa tu partido sobre los temas que te importan y cuánta disposición tienen tus correligionarios para llevar esos temas al Pleno.
  • ¿Estás dispuesta a dejar que la ciudadanía conozca tus opiniones impopulares y tus trapitos sucios del pasado? «Piensa mal y acertarás», dice el adagio. Si a tu partido le está yendo especialmente bien y la prensa o tus rivales quieren buscarte un defecto condenable, es muy posible que lo encuentren. Que si tuviste denuncias y sentencias, que si plagicopiaste tu tesis, que si le pegabas a tu pareja, que trabajaste con tal o cual empresa explotadora, que tienes nexos con Odebretch o con las mineras ilegales o con el narcotráfico. Si no lo hacen contigo (o no encuentran nada), quizá lo hagan con tus familiares y allegados.
    Por supuesto, quizá vengas de una familia de moral intachable, y «quien nada debe, nada teme». Eso sí, cualquier cosa que digas se usará en tu contra y tu credibilidad dependerá de la ideología particular y del estado de ánimo de tu audiencia. Te insultarán por ser conservadora, liberal, izquierdista, socialista, feminista, progresista, cristiana, atea, heterosexual, homosexual, empresaria, funcionaria y un millón de cosas más.
    Si eres una niña inocente y estás de acuerdo con la exposición pública a cambio del poder de jugar con las leyes, adelante.
    Si tienes secretos y opiniones que preferirías guardar hasta la próxima vida, dedícate a otra cosa o aprende a vivir con las consecuencias.

La importancia de elegir BIEN

Como todas las cosas importantes de la vida, también existe un tutorial en YouTube para ayudarte en el proceso de escoger a tu candidata ideal.

Video 3 Consejos para seleccionar a una candidata por quien valga la pena votar, por Rosa María Palacios. El video es de noviembre de 2019 y refleja mucho de lo que se comentaba entonces.

Votar por tus candidatos favoritos es simple: marcas el símbolo del partido político Y escribes los números correspondientes. Si solo marcas el símbolo, saldrán los candidatos que eligieron tus vecinas que sí usaron el voto preferencial (y que posiblemente te convenzan menos).

Si no recuerdas el número de tu candidato, en la cámara secreta está la lista de todos las que corresponden a tu localidad. Si tienes problemas de visión, es preferible que lleves tus anteojos; no sea que en esa lista (y en la cédula) pongan un tamaño de letra demasiado pequeño para tu comodidad (y la de tus abuelas).

EL ARTE DE ELEGIR EL MAL MENOR

Por supuesto, hay partidos y partidos, y ya sabes que la gran masa desinformada votará por pura inercia o por amor al meme. Así que, como complemento al tutorial de Rosa María Palacios, te regalaré un par de ideas para que escojas a un candidato, si no ideal, al menos aceptable para los próximos años:

¿Con qué propuestas, de llevarse a cabo, podrías vivir? Tu congresista favorito va a encargarse de las leyes. ¿Cuáles te gustaría que se modifiquen? ¿Su partido tiene una agenda legislativa? ¿Es de izquierda, centro o derecha?c ¿Qué postura defenderá en los debates que se avecinan?

Por ejemplo: a pesar de los acalorados debates y críticas por la demora en su aprobación, el mundo no se acabó con los octógonos, ni por pagar treinta céntimos por las bolsas.d La actividad económica no se va a paralizar con la aprobación del capricho antimeritocrático de la paridad y alternancia obligatorias.

En cambio, sí me preocuparía si alguien decidiese poner trabas a la escolarización domiciliaria (como sucede en Brasil y Alemania), o a profesiones que ya funcionan bien sin tanta regulación (como la traducción, el turismo, la programación y cualquier otra cuyos kata básicos se aprendan en menos años de los que tardarías en la universidad), o a la contratación de extranjeros.

Revisa agendas legislativas y planes de gobierno. Los publicados en Transparencia se leen en un ratito (aunque no terminas de entenderlos hasta que ves a sus congresistas en acción). También puedes preguntar en los locales de campaña, que para eso deberían estar.

Ve a votar.

Sí, ya sé que estás aprovisionándote para la ley seca, pero considera que tanto tu indiferencia como el voto viciado o en blanco terminarán favoreciendo a los partidos que van en primer lugar.

Así que si no te gusta alguno en particular, marca por cualquier otro cuyas respuestas a los cuestionamientos previos te causen menos temor. Quien sabe, quizá así le ayudes con su valla electoral a nivel nacional e incluso a conquistar una curul en otra región. Por no mencionar que podrás ahorrarte la multa, que luego podrías usar para improvisar una salida con tus amigas o con tu crush. O para comprar una prueba molecular.

Por último, siempre que puedas, elige a alguien que tenga criterio y que demuestre saber desenvolverse en el juego del poder.


Notas

  1. Existen programas dirigidos a estudiantes de recursos limitados, como la Beca 18, y disposiciones para asignar vacantes en las universidades públicas para las personas con discapacidad (Ley Nº 29973), las víctimas del terrorismo (Ley Nº 27277) y las comunidades nativas (en algunas universidades).
  2. El otro requisito es que, en caso de tener menos del 5% de votos válidos, el partido haya conseguido colocar a seis o más congresistas en más de una región. Se me ocurren algunas formas teórica de lograrlo: focalizar tu campaña en la selva, o en todas las circunscripciones con menos de doscientos mil votantes; o ser Martín Vizcarra (bastante querido en Lima-llaqta) y rezar para que tu partido arrase en otra región.
  3. ¿Eres tú de izquierda, centro, derecha? Si no estás segura o estás aburrida, haz la prueba de Nolan, compara tus resultados con este gráfico sobre los congresistas de 2020 y juzga si ellos te representan o no.
  4. Aunque comencé a ver octógonos impresos en marzo de 2019, veo que la gente sigue consumiendo los productos que los llevan. Habría que ver si dentro de unos años se reduce la prevalencia de diabetes, obesidad e hipertensión.
    También veo que las bolsas plásticas siguen adornando los botaderos de nuestras ciudades, caminos y playas, solo que ahora en algunas dice «biodegradable».
    A la distancia, esto se ve como una excusa del Estado para meternos la mano al bolsillo sin que esto se aprecie en buena gestión ni en el ámbito ecológico. Si alguien tiene buenos estudios que demuestren que esas leyes sirven para algo más que poserismo y engorde del erario público, estaré gustoso de leerlos.

Referencias

  1. Elecciones Generales 2021 [Internet]. Lima: Oficina Nacional de Procesos Electorales [citado 2021 mar 14]. Disponible en: https://www.onpe.gob.pe/modElecciones/elecciones/2021/EEGG/.
  2. Huamaní Cabrera EM. Requisitos para ser parlamentario y ministro de Estado en países de Latinoamérica. Informe temático N° 13/2015-2016. Lima: Congreso de la República; 11 de noviembre de 2015.
  3. Capítulo V: Congreso Nacional [Internet]. Chile: Senado de la República de Chile [citado 2020 ene 23]. Disponible en: https://www.senado.cl/capitulo-v-congreso-nacional/senado/2012-01-16/100638.html
  4. Resolución N.º 0304-2020-JNE [documento en Internet]. Lima: Jurado Nacional de Elecciones; 2020 sep 5 [citado 2021 mar 14]. Disponible en: https://portal.jne.gob.pe/portal_documentos/files/86b8e376-ee5f-4d27-9932-f0f7e9ceb2d9.pdf

Bibliografía

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  • Ley de organizaciones políticas. Ley Nº 28094. Normas Legales de El Peruano, 1 de noviembre de 2003. Última modificación: 27 de agosto de 2019.
  • Reglamento del Congreso de la República [documento en Internet]. Lima: Congreso de la República [citado 2020 ene 19]. Disponible en: http://www.congreso.gob.pe/Docs/files/reglamentodelcongreso.pdf
  • Ley de los derechos de participación y control ciudadanos. Ley Nº 26300. Normas Legales de El Peruano, 2 de mayo de 1994. Última modificación: 7 de abril de 2015.
  • Oficina Nacional de Procesos Electorales. Histórico de Elecciones [Internet]. Lima: Oficina Nacional de Procesos Electorales [citado 2021 jun 17]. Disponible en: https://www.onpe.gob.pe/elecciones/historico-elecciones/.

Imagen de cabecera: green grass field near white concrete building during daytime de Cesar Gutierrez se usa conforme a la licencia Unsplash. Video 1: Detrás del voto: ¿Cómo funciona la cifra repartidora? – PUCP de PUCP [YouTube]. Video 2: Como se crea una Ley en el Perú de Leyeq [YouTube]. Video 3: ¿Cómo escoger un congresista? – Sin Guion con Rosa María Palacios de RTV – La República [YouTube]. Ninguno de los videos me pertenece ni se distribuye con alguna licencia libre.

Cita este artículo (NLM) como:
Vera-Palomino E. ¿Para qué sirve el Congreso de la República del Perú? [Internet]. Ica (Perú): Shiny dreamer; 2020 ene 22 [actualizado 2021 jun 19, citado 2021 jul 26]. Disponible en: https://shinydreamer.xyz/para-que-sirve-el-congreso-peru/.

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