Si no vas por tus sueños

Si no vas por tus sueños, ¿será tu mamá quien lo lamente? ¿tu pareja, quizá? ¿tu mejor amiga?

¿Qué pasa si estás en un momento límite de tu vida?

Si sientes que todo lo que has hecho hasta ese momento no te aporta la felicidad, el entusiasmo y los beneficios que esperabas.

Tu trabajo no te gusta, a tu carrera no le encuentras sentido, a tu alrededor hay gente que te recuerda a cada momento tus «obligaciones», ya sabes, presentar esa tarea a las dos de la tarde del siguiente lunes, presentar ese informe la próxima semana, ese para el que el profesor pide veinte hojas escritas a mano.

Vas molesta e inquieta de un lado a otro, y cuando quieres descargar tu preocupación alguien, esa persona te dice que mañana hay un curso a las once de la mañana al cual no debes faltar. Bueno, para tus compañeros, el trabajo y los sueños quizá sean tan importantes como el informe Hastings y el protocolo de Kioto lo son para los ambulantes de Gamarra.

Casi nada, ¿eh?

A ellos tienes que verlos de lunes a viernes, entre ocho y doce horas diarias, y se espera que el resto del tiempo mantengas el contacto para las respectivas coordinaciones de tareas y trabajos.

A lo mejor su influencia te hace daño, sientes que anula la motivación que pudiste tener al iniciar tu emprendimiento. Ahí los tienes, sin que te den una clara idea de ¿por qué este trabajo es importante para ellos?, pero lo que deseas entender es ¿por qué debería ser importante para ti?

¿Te importa, acaso, memorizar la Constitución si estudias biología? ¿conocer todas las ramas de la arteria humeral si estudias comunicaciones? ¿leer sobre la guerra del Pacífico relatada por Jorge Basadre cuando estás estudiando administración y contabilidad?

Es posible que lo que hayas querido en realidad fuera poner un negocio pero, claro, nuestra situación económica está hasta las patas, «no alcanza para vivir», o crees que solo se puede progresar estudiando una carrera aunque desde los doce años sabías que querías dedicarte a la fotografía. Quizá estás yendo a una academia de piano cuando lo que querías aprender es a tocar guitarra. Te metiste a un curso de ensamblaje de PC solamente porque dicen que hay chamba en eso.

Verás que pasan las estaciones y los años, que poco a poco envejeces, y mientras la gente sigue sonriendo en medio de su conformismo, alguien se sentirá entre ansioso, deprimido y con mucha, mucha cólera.

A ti no te importan los líos que a diario venden la prensa capitalina y los conglomerados mediáticos, no… sé que tienes los ojos puestos en ese proyecto desde hace cinco años, pero…

… alguien dijo que no era viable, o que estudies porque en tres semanas ya son los parciales, o que si te retiras de la dificilísima carrera de medicina humana, tu familia se sentirá mal y lo lamentarás, o que si dejas de trabajar en esa oficina, tu hija de ocho años ya no tendrá qué comer.

Si te retiras de la universidad, si eres una persona independiente y aún no tienes familia que mantener, la única que enfrentará las consecuencias serás tú y nadie más. Y aunque los tuvieras, tampoco importaría mucho: si el asunto es el dinero, siempre hay formas lícitas de conseguirlo; si el asunto es el prestigio, siempre hay formas honorables de ganarlo; si el asunto es la admiración popular, siempre hay formas amables de generarla.

¿Sabes?

Cuando la gente comienza a creer que existe una sola forma de hacer las cosas —que suele ser la única que ellos conocen—, la usan como base para construir y sustentar su sistema de creencias hasta el punto de cerrar su imaginación y su creatividad para idear maneras más eficaces o simplemente diferentes. Es algo fisiológico, el cerebro tiende a enfocarse en lo que utiliza a menudo para controlar las funciones vitales y lo que hacemos cuando estamos despiertos.

Cuando dicen que tus ideas no son viables, la verdad es que no lo son para ellos. No pueden imaginarlas, o viven tan ensimismados con su conformismo o con sus asuntos que, no consiguen ver lo que hay en el exterior. También hay quien lo dice por envidia, y acaso poquísimas veces porque hay una justificación natural y una alternativa mucho mejor.

Si te dejas llevar por las opiniones negativas, si dejas que el trabajo sature hasta el último pelo que asoma por tu cabeza, si optas por olvidarte de tus sueños, hoy no pasará nada.

¡Sí!

Hoy, mañana, cuando estés dando ese parcial, cuando viajes apretujada en una camioneta porque hoy fue el paro de transportistas, realmente no pasará nada.

Sin embargo…

Es muy posible que te quede algo de remordimiento cuando hayan pasado quince años y veas por ti misma que, en realidad, no era tan difícil alcanzar eso.

Tu familia habría seguido trabajando para mantenerse por sí misma y enfrentaría miles de problemas distintos en todo ese tiempo. Tu hija, que ya tendría veintitrés años, saldría al mundo con una sonrisa radiante y mucha confianza en sí misma, dispuesta a convertirse en una exitosa diseñadora de modas especialista en motivos paracas. ¿Y qué has hecho tú? ¿Aguantar pacientemente el negativismo ajeno? ¿Quejarte en redes de lo mal que está el país? ¿Lamentarte de las oportunidades perdidas, de no atreverte a pasar a otra cosa?

Solo al ver que nada de eso produjo resultados te darás cuenta de que quien más se arrepentirá de los sueños no realizados serás tú.

¿Ves?

¿Quién más iba a sentirse como un hombre culpable por nunca atreverse a invitar a salir a aquella chica de mirada simpática e intenciones amables?

¿Quién más iba a sentirse mal por nunca emprender ese negocio que pudo haberte sacado de casa a los veintiún años?

¿Quién más iba a lamentar no haberse retirado a tiempo de esa carrera e iniciar un plan de acción que te lleve hacia tus sueños más lejanos?

A tus compañeros no les va a importar en lo absoluto si tienes éxito o no porque, en principio, no les interesa, no pueden ver lo que tú ves ni sentir lo que tú sientes.

Para muchos de ellos, su propia mediocridad es el único modo de vivir que conocen. No van a sentir la satisfacción que te dará el estar al límite del cielo, ni el dolor que te dará el no haberlo intentado nunca.

Quizá tu familia lo habría entendido si, luego de esforzarte por unos cuantos años, lo lograbas. Quizá hasta hayas cambiado de pareja y de amigos cuando llegue el día de tu victoria, algo que tampoco sería para tanto, porque «todas las cosas de este mundo material son transitorias».

No esperes comprensión de los demás.


Escrito como diario en agosto de 2012.

Imagen de cabecera: Girl Leaning Her Head on Her Hand While Closing Her Eyes de Matheus Bertelli se usa conforme a la licencia Pexels.

Cita este artículo (NLM) como:
Vera-Palomino E. Si no vas por tus sueños [Internet]. Ica (Perú): Shiny dreamer; 2020 sep 29 [citado 2020 %b 21]. Disponible en: https://shinydreamer.xyz/si-no-vas-por-tus-suenos/.

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