Tareas mínimas presentables para sobrevivir a las maratones de trabajos y exposiciones

Una de las tareas más frecuentes en la universidad es «preparar la clase». ¿Qué significa esto?

En términos prácticos, que la enseñanza de los temas propuestos en el sílabo está a tu cargo.

Es decir, da igual que no entiendas ni papa del tema a tratar; si no sabes explicarlo a los demás para el día que pone el temario, mala nota para ti. Tu docente solo dirá que está allí para «dar orientaciones», eso sí, si no escupes las ideas de la forma que quiere, te soltará un sermón más tedioso que el rosario. ¡Ush!

¿Por qué ese afán de cargarle todo al alumno?

Verás, la (buena) docencia quita demasiado tiempo.

¿Por qué?

Porque implica desarrollar el mejor método para transmitir tanto los conceptos esenciales como la forma de pensar de una materia.

Consiste en identificar los procesos y habilidades esenciales para lograr un resultado específico, descomponerlos en kata bien definidos y asegurarse de que los alumnos a su cargo sepan ejecutarlos al terminar el curso.

Ese proceso puede tomar varias iteraciones de hansei y kaizen, en las cuales se deberán validar primero y mejorar constantemente el método y los recursos didácticos empleados: diapositivas, guías prácticas e instrumentos de evaluación.

Sin embargo, a los docentes se les paga por llenar veinte papeles con tus notas, y eso por sí mismo quita tiempo. Ni se mencione si, además, tienen otro trabajo esclavizante, con su ambiente de tensión y sus jefes intratables.

También hay muchos que creen que la enseñanza consiste, a lo más, en coger el libro (o el sílabo), hacer diapositivas puraletras, conferenciar ante treinta centeniales somnolientos y quejarse de que la generación actual es más ociosa e irresponsable que la suya.

De todos modos, también te entiendo a ti.

Tú vas a las clases con la esperanza de aprender las habilidades y procesos esenciales de tu profesión, no para escribir trabajos que nadie más va a leer y que olvidarás enseguida porque el libro explica las preguntas del parcial con mayor claridad que cualquier monografía redactada en 48 horas.

Podríamos entrar en la discusión de qué debería ser la universidad. La verdad es que el juego es el que es y cambiará a medida que cambie el pensamiento dominante.

Luego, podrías dedicarte a ser revolucionaria, enviar cartas de protesta y buscar el apoyo del partido del rectorado.

O, mejor, podrías intentar quitarte las tareas de encima y luchar por construir algo útil para las demás.

Entiende las tareas

¿Qué son las monografías, diapositivas, seminarios y exposiciones semanales?

Podríamos decir que son un quitatiempo (que lo son), pero prefiero definir las tareas como:

Una forma de obligarte a revisar ciertos temas para los que puedes o no tener cierta inclinación y a trabajar con personas con las que puedes o no llevarte bien, sean o no idóneas para ti y tengan o no experiencia y conocimientos que aportar.

Desde el punto de vista docente, las tareas son actividades de «aprendizaje» porque se parte de la premisa de que, como alumna, muestras un interés activo por el estudio, no importa si te apetece o no hablar de «radiología de tumores cerebrales» o si en tu grupo hay dos irresponsables que envían sus partes a destiempo y nunca pagan las impresiones.

Desde un punto de vista más pragmático, las tareas son actividades que haces para aprobar. Sí, quitan tiempo, pero hacerlas da puntos.

Es posible (e idóneo) que aprendas algo también, pero puesto que el aprendizaje verdadero lo conseguirás relacionando conceptos al resolver problemas en trabajos de campo (como hacer el inventario y la declaración de renta para la farmacia de la esquina), lo mejor que puedes hacer es quedarte con las ideas esenciales y presentar tus tareas de la manera menos dolorosa y más provechosa posible.

La solución se llama trabajar en orden.

El aprendizaje (y el estudio) es más que hacer tareas. ¡Externaliza!

Los trabajos universitarios son obligatorios (para aprobar), pero puedes delegarlos hasta cierto punto. Es cierto que nadie va a exponer por ti, pero puedes externalizar la elaboración del trabajo y de las diapositivas. Lo sé porque ese fue uno de mis primeros trabajos remunerados.

Si puedes permitírtelo, hazlo. De preferencia, busca a alguien de tu misma facultad cuyo estilo te guste. Si vas a ir a una galería donde se oferten estos servicios, busca a alguien que domine los conceptos esenciales de tu especialidad y sepa dónde encontrar la información más apropiada para tu caso (es decir, en libros, sitios web de tu profesión y buscadores académicos).

Por supuesto, hay textos que será mejor que aprendas a redactar, como los informes de laboratorio o la tesis (si bien puedes subcontratar la revisión bibliográfica, el análisis estadístico o la revisión y corrección, eres tú quien controla la matriz de consistencia y te corresponde a ti sustentarla). Así, además, sabrás delegarlos mejor.

Bueno, quizá no tienes mucho dinero o crees que delegar trabajos es jugar sucio.

En ese caso, sigue leyendo.

Ocho pasos para redactar tareas mínimas presentables

Una tarea mínima presentable es aquella cuya extensión y profundidad es suficiente para que tu profesora la califique con una nota favorable.

  • Presenta los conceptos esenciales del tema a tratar y poco más.
  • Cumple con las convenciones de estilo esperadas.
  • Su diseño es muy simple, ya que se centra en el contenido. El uso de veinte tipografías, cincuenta colorines y pies de página lo puedes dejar para cuando estudies maquetación.
  • Para ilustrar el tema se usan solo las figuras necesarias.
  • Se usan pocas fuentes de consulta: dos libros (tratados, no compendios) y tres páginas web de la especialidad.
  • Su extensión ideal es reducida: menos de diez páginas de contenido, sin contar las figuras y tablas, la carátula, la introducción, la bibliografía y el índice.

A no ser que los CDC y el MINSA hayan aprobado tu vacuna contra el CoV-SRAG-2, lo mejor es dejar la pretenciosidad para los congresos científicos y las conferencias de prensa. Esfuérzate para hacer buenas tareas, pero tampoco te pases con quien no va a reconocer tu trabajo.

Por supuesto, hay docentes que preferirían que infles el contenido. Que no molesten. Si puedes evitar presentar esa tarea, mejor; siempre puedes recuperar esa nota en el parcial. Además, aunque la indagación bibliográfica es importante como técnica de estudio, tú no vas a ganar dinero por buscar información (a no ser que tu carrera sea la asistencia virtual), sino por resolver los problemas de la gente que acude a ti.

1. DETERMINA EL PROPÓSITO DEL TRABAJO A PRESENTAR

  • ¿Para qué necesitas presentar la tarea? ¿Para ganar puntos? ¿Para un concurso científico? ¿Para obtener el título profesional? ¿Qué porcentaje tendrá en el promedio final? ¿De verdad es necesaria o puedes dejarla pasar sin consecuencias graves? (Desaconsejo dejar pasar las tareas si sabes que no vas a estudiar de otro modo.)
  • ¿Qué tema vas a presentar? ¿Qué sabes (o no) de él? ¿Es parte de una secuencia de temas? ¿Puedes conseguir información en poco tiempo?
  • ¿Cuál es su justificación? ¿De qué forma se relaciona con los demás del curso, los de otras asignaturas o los procesos que se usan en tu profesión?
  • ¿A quiénes la vas a presentar? ¿A un profesor exigente o a uno que duerme durante las exposiciones? ¿Habrá un jurado de expertos?

2. DETERMINA EL TIPO DE TRABAJO A PRESENTAR

  • ¿Qué tipo de texto es? ¿Una monografía? ¿Un trabajo de investigación? ¿Conoces las convenciones para redactar textos de ese tipo? ¿Dónde puedes aprender?
  • ¿De cuánto tiempo dispones? ¿Las tareas vienen ya señaladas en el sílabo?
  • Algunos docentes te detallarán las partes que debería tener el informe que les presentes. Para una tesis existen formatos y plazos en las oficinas de tu facultad. Si no puedes obtener esa información, pregunta a compañeros mayores y pide trabajos de otros años.
  • ¿Será una tarea manuscrita? ¿Hay que elaborar maquetas? (Sí, también puedes externalizar esos trabajos.)

3. ENTÉRATE DEL TEMA

Muchas tareas del tipo «preparar la clase» (monografía y exposición) son, por naturaleza, sintéticas. Es decir, el propósito es recopilar información de diversas fuentes para elaborar un texto y una presentación. Aunque no lo creas, son re-fáciles de hacer porque solo implican:

Recopilar información >> Entender la información >> Reescribir la información

(Para una investigación, en cambio, se te pide también elaborar una matriz de consistencia —en la que ordenas los problemas, las hipótesis y los objetivos—, obtener los datos en el campo y analizarlos con pruebas estadísticas.)

  • Pide a tu docente una lista de puntos sugeridos y libros por consultar.
  • Si no puedes obtener esa información, comienza con un resumen, compendio, apuntes de tus mayores o libro ilustrado para entender el tema.
  • Luego, amplía con otras fuentes: trabajos de años anteriores, artículos de Internet y otros libros de la especialidad.

La lectura previa te ayudará a dividir mejor los trabajos. Recuerda que los tratados pueden contener parrafada irrelevante para tu caso, lo que convierte la división por páginas en algo poco efectivo. Si no tienes una técnica para extraer esa información en menos de una hora, puedes usar esta (inspirada en los Seis pasos para aprender rápido temas difíciles):

  1. Coge el libro de referencia y dale un repaso rápido a la unidad correspondiente a los temas de la tarea. Por rápido me refiero a que pases diez segundos por página. Observa aquí la extensión del texto y qué ideas está presentando.
  2. Ahora, vuelve al principio y observa, esta vez en treinta segundos por página, los títulos, subtítulos e ideas principales que puedes usar para tu composición. También fíjate en las tablas y figuras.
  3. Si tienes conocimientos previos del tema, ya habrás identificado qué ideas se corresponden con tu tarea y qué párrafos son relleno. De no ser así, vuelve a leer, pero esta vez palabra por palabra, en uno o dos minutos por página. No te preocupes si no entiendes bien de qué va porque tu propósito aquí no será «estudiar», sino (volver a) identificar las ideas principales del tema para familiarizarte con ellas y transcribirlas al esquema que usarás para dividir el trabajo con tus amigas, buscar información o repasarlo luego mientras tomas tu café con leche y chocolate caliente.

4. TOMA NOTAS Y ESQUEMATIZA

Una técnica para comenzar a integrar el conocimiento es tomar notas y hacer resúmenes de los temas que vamos leyendo. Hay muchas otras, como hacerse preguntas o resolver exámenes pasados, sin embargo, para el propósito de hacer una tarea, esquematizar un tema ya es un buen comienzo. (Recuerda que vas a presentar una síntesis de lo que has recopilado de varias fuentes.)

Si tienes ya suficiente habilidad para copiar y pegar, puedes limitarte a tomar notas mentales y pasar directamente a la fase de escribir, pero eso no te exime de consultar primero varias fuentes para juzgar cuáles son las más convenientes, qué ideas tomar de cada una y en qué orden.

Esta es una fase de lectura más profunda. Lee TODO el tema a velocidad normal, al menos una vez. Entonces sabrás bien qué te conviene incluir en tu texto, qué presentar en la exposición y, de ser el caso, qué deberían incluir tus compañeros de grupo para cubrir las ideas importantes del trabajo. Luego:

  • Decide los títulos, subtítulos e ideas principales del tema que vas a tratar.
  • Asegúrate de que tengan un orden lógico y coherente.
  • Determina de dónde vas a extraer información para ampliar cada punto.
  • Apunta las ideas novedosas que quieras incluir (y puedas sustentar en tu exposición).
  • Apunta datos, cifras, valores, fechas y referencias bibliográficas que sí o sí usarás en la monografía.

5. ESCRIBE

Los tres primeros pasos te tomarán menos de media hora, y el anterior puede integrarse perfectamente en tu rutina de repasos diarios. Sí, asumo que todos los días dedicas, en promedio, de treinta a sesenta minutos luego de las clases para repasar; de lo contrario, mejor deja de engañar a tus padres y vuélvete influenciadora, que es más rentable.

Ahora toca sacar la máquina de escr… ah, no, eso hacía yo hasta 2003. Con los PDF pirata y los procesadores de texto, la generación actual lo tiene más fácil para hacer tareas, aunque eso no justificaría el pedirlas cada semana o si después no se hará nada con el trabajo presentado.

Evita complicarte demasiado. Recuerda: es una tarea para aprobar la materia, no un informe para el Banco Mundial.

Ten presente el esquema que utilizarás para organizar las ideas en tu trabajo. Abre un documento nuevo y transcribe tus notas para que comiences a guiarte. Si no tienes (todavía) la habilidad de redactar monografías perfectas en una noche, mejor incluye solo las ideas esenciales y los detalles esperables de tu trabajo.

¿Copiar y pegar?

Si se trata de una tarea para la universidad que nadie más leerá, haz lo que quieras. Pero cita las fuentes.

Eso sí, por el amor de Pachacámac, ¡evita copiar de Wikipedia! O de Encarta, o de monografias.com, o de Slideshare, o de archivos PDF y blogs anónimos. Tu seriedad decaerá por los suelos, y quizá también tu nota.

Mejor usa los libros ilustrados o consulta páginas web de organizaciones, empresas o expertas confiables y reconocidas en su rubro. Si has leído una idea interesante en Wikipedia/Encarta/…, trata de hallar y revisar la fuente original.

ADVERTENCIA: Si estás preparando un protocolo de investigación, una revisión sistemática, un artículo de blog o cualquier cosa que será leída por más de dos personas fuera del aula, lo mejor es y siempre será sentarse a redactar de verdad, emplear tus propias palabras y citar las ideas ajenas según corresponda. De lo contrario, estarías cometiendo la falta ética de plagio, sepultando con ello tu reputación y tu credibilidad.

¿Cómo hacemos en trabajos grupales?

Divide y vencerás parece una estrategia útil… hasta que surgen inconvenientes como que alguien se demora en entregar su parte o tu docente te pregunta sobre una parte del tema que preparó tu amiguis de al lado y de la cual no tienes NPI (ni pu… ñetera idea, ¡malpensada!).

Por lo tanto, tu mejor apuesta aquí es trabajar en la nube. Crea documentos compartidos en los que cada quién vaya añadiendo la información pertinente en tiempo real.

Si es la primera vez que escuchas eso de «herramientas en la nube», cosa que francamente dudo luego de la digitalización obligatoria coronavírica de la educación, reclámale a tu profe de informática mira estos videos para que te familiarices con lo que intento decirte. Si ya tienes un correo de Gmail o de Outlook, ¡estás de enhorabuena!

Video 1 Herramientas en la nube: Google.
Video 2 Herramientas en la nube: Office 365.

Si no vas a usar la nube, por lo menos exige puntualidad con los plazos y que la persona encargada de juntar disponga de, como mínimo, un par de horas para revisar la coherencia del trabajo y corregir los errores que se hayan colado por ahí.

Formato de una monografía

Ahora sí estás en condiciones de trabajar en tu documento. Ten a la mano las notas de tu tema y abre los PDF y sitios web que usarás como respaldo.

Si no tienes un formato establecido o es la primera tarea que haces para la universidad, puedes guiarte del siguiente esquema:

  1. Portada (opcional). Por si quieres presentar tu monografía en formato anillado o como un cuadernillo pro. Puedes crear una portada sencilla en Word.
  2. Carátula. Debe contener la denominación del año, tus apellidos y nombres, el nombre de tus docentes, el curso y la institución.
  3. Introducción. Escribe tres párrafos que ayuden a establecer el contexto. Puedes presentar una estadística o un dato (que después detallarás en el contenido). También es un buen apartado para justificar la necesidad de tratar el tema.
  4. Contenido. Aquí vas a desarrollar el tema del trabajo. En este punto:
    • Apuesta por la sencillez y la claridad. Si usas una palabra demasiado enrevesada, quizá tu docente te pregunte por ella.
    • Utiliza el léxico de tu especialidad, según tu nivel. Di hipertensión en vez de presión alta o sevicia en vez de tratos crueles en la vida conyugal. Ante la duda, consulta un diccionario técnico. Procura también usar sinónimos o términos más precisos en vez de palabras comodín como cosa.
    • En línea con lo anterior, define los términos que vas a usar, especialmente si son nuevos para tu nivel, son motivo de debate o estás basando tus ideas en una interpretación específica de algún concepto.
    • Usa la voz activa. Oraciones del tipo Juan pateó la pelota. Las formas del tipo La pelota es pateada por Juan corresponden a la voz pasiva que, en exceso, suele entorpecer la experiencia de lectura.
    • Puedes colocar allí los recursos adicionales pertinentes (ver más adelante) o dejarlos para el anexo.
  5. Conclusiones (opcional). Señala las ideas clave de tu trabajo. Por ejemplo, si estás presentando los resultados de una investigación, menciona los resultados más relevantes y sus posibles consecuencias.
  6. Bibliografía. Para empezar, con que pongas título de la obra, autor y dirección de Internet ya vas bien.
  7. Índice. Aunque va al final, seguramente será una de las primeras cosas que redactarás porque tienes que hacer el esquema de tu tema.
  8. Anexos (opcional). Usa esta sección si quieres adjuntar encuestas o tablas complejas.

Aspecto visual del documento

Sobre el formato, mi consejo es que simplifiques.

  • Usa un solo tipo de letra, preferentemente de palo seco (sans serif, como Arial).
  • Juega con las negritas, cursivas y tamaños para los títulos.
  • Para los colores, mejor usa una de las combinaciones que trae Word.

Una vez más, en vez de complicarte la vida con maquetaciones profesionales, mejor presenta una tarea mínima legible. Puedes usar este formato mientras encuentras uno más apropiado para tu contexto o tu gusto: tipografía Arial, solo color negro, tamaño 12, espaciado 1,5, sin encabezado ni pie de página ni numeración.

Si no quieres usar Arial, una buena alternativa es Roboto. He usado Corbel e incluso Calibri para algunos trabajos y ningún profesor se quejó.

Añade otros recursos

Es posible que necesites acompañar tu trabajo con figuras, tablas y gráficos. Una vez más, manténlo simple.

  • Imágenes: procura que sean relevantes.
  • Tablas y gráficos: para simplificar la información.
  • Limítate a poner las figuras que usarás en tu exposición.

Por supuesto, tu docente espera que demuestres que sabes del tema; si estás haciendo un trabajo sobre la célula, lo mínimo que espera ver es un esquema sobre el mosaico fluido. (Recuerda tus revisiones previas del libro principal.)

Evita el uso decorativo de las imágenes (por ejemplo, colocar fotos genéricas de bebés en un trabajo sobre embriología u obstetricia). En vez de gastar tiempo buscándolas, úsalo para estudiar los gráficos de organogénesis.

Recuerda que muchas de esas tablas y figuras ya están en el libro; si tan generosa te sientes, comparte el recurso (o el artículo fuente) en tu muro de Facebook o, mejor, en tu LinkedIn Pulse.

Añade las referencias correspondientes

En el caso de trabajos universitarios, rara vez vas a escribir partiendo de tu propia experiencia (que es lo que se entendería si escribes un trabajo sin referencias bibliográficas), así que acostúmbrate a citar los libros que uses como referencia.

Reitero: si es una de tus primeras tareas y necesitas salir de algún apuro, haz una lista al final con la siguiente información: título de la obra, autor(es), año y dirección de Internet. Por ejemplo, en un trabajo sobre historia del diseño, tus referencias serían:

  • Megg’s History of Graphic Design. Philip B. Meggs y Alston W. Purvis, 2012.
  • 1. Diseño gráfico en Perú: Historia. youthexperimentalstudio. Disponible en: http://youthexperimentalstudio.pe/diseno-grafico-en-peru/1-diseno-grafico-en-peru-historia/

El propósito de una referencia bibliográfica es ayudar al lector a hallar la información que estás citando de otros autores. Los datos solicitados le permitirán ubicar el recurso con un guglazo rápido o, si corresponde, yendo a la Biblioteca Nacional.

Por supuesto, la citación es un arte mucho más amplio y harías bien en invertir un par de horas en asistir a una charla sobre citación o referenciación bibliográfica.

Hay varios formatos de citación. La mayoría de veces uso el NLM, también conocido como «estilo Vancouver», porque vengo de ciencias de la salud y es el que suele emplearse en los artículos y publicaciones de ese ámbito. Otro con el que tengo cierta familiaridad es el APA, presente en ensayos de temas de humanidades.

Aprende (y usa) primero el que corresponda a tu profesión, ya sea uno de los mencionados o algún otro (Chicago, Harvard, IEEE, etc.).

6. DEJA REPOSAR EL TRABAJO

Por lo menos dos o tres días. Después podrás revisar tu trabajo con más calma.

Sí, ya sé que casi nadie lo hace. Ni siquiera yo mismo lo hacía para las tareas de la universidad.

Sin embargo, es bueno tenerlo en cuenta para trabajos más complejos, como un informe de prácticas (en especial si contiene cálculos matemáticos o estadísticos) o un trabajo de investigación.

7. REVISA EL TRABAJO

Como mencioné en el punto anterior, aunque debería aplicarse en todo tipo de trabajos, esta fase suele ser más importante en tareas grandes. Hazlo también si externalizaste la redacción. (No vas a presentar algo que no has leído, ¿o sí?)

En trabajos grupales, designa a una persona que se ocupe exclusivamente de la revisión general, idealmente la que entienda mejor el tema y tenga cierto dominio de las convenciones de la escritura formal. Algunos aspectos a comprobar son:

  • ¿Se cubren las ideas esenciales del tema? ¿Hay algo que se puede eliminar o resumir con una figura o tabla copiada del libro?
  • ¿Hay errores ortotipográficos y de estilo?
  • ¿Las diferentes partes forman un texto coherente? Esto es importante cuando hay varios autores y cada uno trabajó con fuentes diferentes (y, quizá, contradictorias).
  • ¿Cumple la tarea con el formato requerido?
  • ¿Es correcto el resultado de las operaciones matemáticas? Solo incluye las necesarias; si no sabes explicar una ecuación, intenta eliminarla.
  • ¿Están en la bibliografía todos los trabajos consultados? ¿Se incluyeron solo fuentes primarias y secundarias de confianza?

8. PRESENTA EL TRABAJO

Con la proliferación de las clases virtuales, atrás quedaron los días en los que este paso implicaba el lío adicional de ir a imprimir y anillar faltando diez minutos para la clase.

Aun así, puede que algunos docentes vuelvan a pedir trabajos impresos a una sola cara cuando regresemos a la educación presencial. Que no fastidien. Quizá porque sea más fácil leerlos en un formato físico, aunque lo hagan solo una vez en la vida. Es un gran desperdicio de espacio, pero es lo que hay. Shikatanai.

Epílogo

¡Oye, estafador! ¡Eso es un montón de trabajo! ¡En la vida voy a terminar de hacer todo eso!

Bueno… sí, es mucho.

No te voy a engañar, es más rápido limitarse a copiar y pegar del libro y de algún PDF y ordenarlo un poco bonito. Mucho más rápido es buscar un trabajo del ciclo anterior y cambiarle la carátula.

Lo que te he presentado aquí es una sistematización de lo que hacía yo (y de lo que veía que hacían otros) para presentar monografías en un par de noches.

Si no he considerado los otros métodos como tareas mínimas presentables es porque también estoy pensando en lo que responderás cuando te toque el paso oral. Sí, yo también buscaba trabajos anteriores, pero casi todos estaban tan mal hechos o tan desactualizados que me resultaba más provechoso redactar uno nuevo. De paso, algo se me quedaba para las siempre difíciles preguntas de los profesores.

Por supuesto, para obtener mejores resultados y suavizar tu carga durante el ciclo:

  • Comienza en vacaciones. Pasa una semana leyendo un compendio y viendo videos de nivel manzanitas donde se expliquen los cursos que llevarás. Eso te ayudará a captar la lógica de ese curso, que no siempre queda clara en las clases introductorias. Dominar la lógica y las conexiones de una materia te ayudará también a identificar las ideas de cada tema y a explicarlas en relación con los otros temas y con los problemas de tu profesión.
  • Lee todos los días. Si la clase te desmotiva, usa aunque sea el método del banqueo: resuelve exámenes pasados y busca en el libro el párrafo correspondiente a la respuesta. Eso te ayudará a prestar atención a lo que dice y, si lo haces una hora diaria por unas semanas, sabrás identificar las ideas principales (o relevantes) en un par de vistazos.
  • Practica, practica y practica. La mejor forma de aprender a seguir esta metodología es aplicándola porque no te queda más remedio que aplicar lo que sea para salvar el ciclo. (Ese fue mi caso.)

¿Qué te parece este procedimiento para organizar la presentación de monografías y exposiciones para la universidad? ¿Sientes que me he dejado algo? ¿Hay algún aspecto que no he tratado como debería? ¿Qué métodos usas tú para hacer esas tareas?


Imagen de cabecera: Student Difficult Read de khamkhor se usa conforme a la licencia Pixabay. Video 1: Tutorial Google Drive | Que es y cómo funciona para trabajar en la nube de Noelia Reginelli [YouTube]. Video 2: GUIA para editar archivos de Word varios usuarios al mismos tiempo office 365 de pedro te enseña [YouTube]. Ninguno de los videos me pertenece ni se distribuye con alguna licencia libre.

Cita este artículo (NLM) como:
Vera-Palomino E. Tareas mínimas presentables para sobrevivir a las maratones de trabajos y exposiciones [Internet]. Ica (Perú): Shiny dreamer; 2019 nov 7 [actualizado 2021 jun 18, citado 2021 jul 26]. Disponible en: https://shinydreamer.xyz/tareas-minimas-presentables/.

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